Crimen de Candela Sol Rodríguez: el día que el barrio se paralizó

Por Nadia Burgues. A nueve años del asesinato de Candela Sol Rodríguez, una niña de 11 años que vivía en Hurlingham junto a su familia y fue secuestrada, violada y asfixiada hasta lograr su muerte.

Me crié en Hurlingham, una localidad ubicada al oeste en la provincia de Buenos Aires. Viví allí gran parte de mi vida, hasta casi mis 30 años. Mi barrio solía ser muy tranquilo. De chica llegué a jugar a las escondidas en la vereda con mi hermano, mis primos y vecinos. Pero un 31 de agosto de 2011 esa tranquilidad se rompió. Una piba de tan sólo 11 años, que había estado 9 días desaparecida, apareció muerta al costado de la Autopista Del Oeste. Candela Sol Rodríguez…

Se dijeron muchas cosas en los medios, en la justicia, en el barrio. Ya trabajaba como periodista, pero en otra sección que nada tenía que ver con los policiales. Sin embargo, no podía dejar de involucrarme. La chiquita que había estado desaparecida, y su familia eran vecinos. Vivían a tan sólo cuatro cuadras de donde vivía yo. Estábamos todos muy “tocados” por la noticia. 

Durante esos 9 días, desde el 22 de agosto cuando Candela desapareció hasta el 31 cuando encontraron el cuerpo de la nena en una bolsa, el barrio oscureció y todo era silencio. Los vecinos, mis vecinos, aparecían en las primeras planas de los diarios marcha tras marcha y daban declaraciones por la tele. Todos querían saber dónde estaba Candela y luego, qué pasó con ella. 

El día que desapareció, Candela estaba en la parada del colectivo esperando a unas amigas para ir a la reunión del grupo de boy scouts al que pertenecía, de la iglesia a la que mi familia concurría a menudo. Cuando se supo que Candela había sido asesina y violada, no pude no movilizarme. Esa chiquita, que vivía a pasos de la puerta de mi casa, había sido asesinada de la manera más salvaje. Dijeron muchas cosas de su mamá, de su familia y de ella… Averigüé la dirección de la casa donde había estado secuestrada a lo largo de 9 días, mi papá me acompañó hasta allí. Me quedé afuera. Observé y pensé. ¿Para qué? No sé, tal vez mi “sangre de periodista” me motivó a hacerlo, necesitaba ver, el menos desde afuera, cuál había sido el terrible escenario donde Candela vivió durante esos días. Y luego nos dirigimos hacia el cementerio Parque de Morón, donde enterraron los restos de la nena y donde están muchos de mis seres queridos. Le llevé flores y recé por su descanso en paz. ¿Para qué? Para que no existan más Candela Sol Rodríguez. 

La casa donde Candela Sol Rodríguez estuvo secuestrada por nueve días.
La casa donde Candela Sol Rodríguez estuvo secuestrada por nueve días.

Un narcotraficante, un expolicía, un cómplice y un carpintero serán juzgados en el segundo debate oral por el crimen de Candela, la chiquita de 11 años secuestrada y asesinada en Hurlingham, una vez que termine el aislamiento por la pandemia del coronavirus. 

“Después de todo este tiempo de lucha se comprueba que siempre dije la verdad, que nunca mentí. Es un año diferente, ya que todo está saliendo a la luz”, dijo Carola Labrador, mamá de Candela, en un mano a mano con “El Pueblo quiere saber” del canal de YouTube de Crónica HD. El día que encontró el cuerpo de su hija metido en una bolsa con signos de asfixia a tan sólo 30 cuadras de su casa le prometió que haría justicia. Todo el pueblo de Hurlingham le hizo la misma promesa. Y fue justicia. 

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