Cristina cambió el tono.

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@AnaliaCab 

Cualquiera que se interese por la política, ya sea practicarla, analizarla, o simplemente estar informado sobre lo que dicen y hacen los dirigentes de una nación, debería leer “El arte de la guerra”, de Sun Tzu, el mejor libro sobre estrategia que se haya escrito jamás. Lo más probable es que muchos de nuestros ex y actuales funcionarios lo hayan consultado, aunque no lo admitan.

Y con haber escuchado la entrevista que Cristina Fernández brindó ayer al portal Infobae, queda claro que es una de las personalidades que mejor ha incorporado las máximas de la ancestral obra. Uno de los conceptos que abre el libro reza: “La guerra es vital para el Estado (...) es el camino hacia la supervivencia o la pérdida del imperio”.

La necesidad de mantener “la grieta”, alimentar las diferencias entre “ellos” y “nosotros”, descartando la tibieza de posturas mesuradas, es la versión moderna de la guerra diaria que libramos los argentinos, desde la cúpula del poder hasta lo más cotidiano. “El arte de la guerra se basa en el engaño”, continúa Sun Tzu. “Por lo tanto, cuando es capaz de atacar, ha de aparentar incapacidad. (...) Si está cerca del enemigo, ha de hacerle creer que está lejos”.

Dijo la ex mandataria: “Si en el 2019 soy un obstáculo para lograr la unidad del peronismo y ganar las elecciones, me excluyo”. En junio, en ocasión de lanzar Unidad Ciudadana, declaraba con humildad: “Vengo a sumarme y a poner el cuerpo como una más”, sin decir ni una palabra sobre ser candidata.

Cuatro días después, su entorno confirmaba que encabezaría la lista. “Un general inteligente lucha por desproveer al enemigo de sus alimentos”, aconseja el libro. Florencio Randazzo puede dar cuenta de esta táctica porque la sufre día a día, con una filtración de aliados que lo puede herir de muerte. Y continúa el autor: “Aparece en lugares críticos y ataca donde menos se lo esperen”.

No cabe duda, la ex presidenta es una gran estratega, quizá la mejor de los últimos años. Las semanas por venir y los resultados de las urnas dirán si las sutilezas de su impecable oratoria rendirán frutos para su proyecto político.