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@egodoyvallejos

El 2017 fue un año complicado en el aspecto económico. El gobierno equivocó el diagnóstico desde el mismo presupuesto y la inflación que previó en el orden del 17% anual terminará al menos en el 23%. Al avance de las reformas laboral, fiscal y, sobre todo, previsional, que patentizaron en forma cabal la intención de la administración de Mauricio Macri, se sumó el festival de aumentos en combustibles, alimentos, bebidas, prepagas, electricidad, celulares y mucho más.

Este 2018 ya comenzó viciado con estas cuestiones, pero de ninguna manera se esperaba que, en el mismísimo primer día hábil, se produjera un auténtico festival de despidos. En la administración pública, entre Fabricaciones Militares, Senasa, municipios como Tres de Febrero, Morón y Quilmes, suman unos 1.300, de acuerdo con lo que denunció ATE, mientras que la francesa Carrefour confirmó que achicará su planta y se especula con que llegarían a 3.500. Peor inicio, imposible.

Desde que asumió la alianza Cambiemos, los despidos alcanzaron a las 200.000 personas, entre empleados estatales y públicos. El país está claramente con una crisis de trabajo y quienes más la sufren son los más chicos: Según un estudio privado de la Fundación SES y el Centro de Estudios Atenea, el 68% de los desocupados jóvenes tiene entre 18 y 24 años.

Macri planea continuar en la senda del achicamiento y avanza en un plan de reducción del 20% de los 3.500 puestos jerárquicos de la Administración Pública Nacional. Ese recorte, que además pretende mostrar austeridad por parte de las autoridades, prevé un ahorro de más de 1.000 millones de pesos.

El Presidente intentó ser optimista en sus mensajes de cierre de 2017, con frases como "logramos que este fin de año nos encuentre mejor que el año pasado y estoy seguro de que el próximo va a ser aún mejor". Sin embargo, despedimos 2017 y 2018 nos recibió con despidos...