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@ernestohadida

El gobierno está perdiendo por goleada el partido contra la inflación: hace 14 meses que se acelera y es probable que este año termine por arriba de la de 2017. Es que, con una inflación que varios estiman de 2,2 por ciento para marzo de 2018, la acumulada en el primer trimestre del año llegará a 6,4 por ciento, lo cual implica una inflación anualizada del 28 por ciento.

Eso representa 13 puntos por encima de la nueva meta fijada por el Banco Central, del 15 por ciento para este año. Desde los despachos oficiales se dice que la suba de precios se debe al aumento de las tarifas de este semestre. Frenará en los últimos seis meses y por esta razón los precios terminarían el año con una suba cercana al 20%, de acuerdo con el consenso del mercado. Por el contrario, desde la consultora E&R -que conduce Diego Giacomini sostienen que “la inflación actual no se debe al aumento de tarifas, sino que es un fenómeno generalizado que afecta toda la economía a su largo y su ancho.

Todo aumenta; si bien a diferentes velocidades, todo termina aumentando parecido. De hecho, en los últimos 14 meses la inflación general ascendió a 29,9 por ciento; superando por poco a la inflación de alimentos (26,6%); a la inflación núcleo (25,7%) y a la inflación en bienes (24,1%)”. Paralelamente, detrás de los números de la inflación que engordan se encuentran los del consumo, que cada vez están más magros. Y es que la política de reducción de la inflación que impulsa el gobierno -que pretende bajarla a través de fijar un techo a las paritarias del 15 por ciento-, desacelerará la evolución del nivel de actividad junto con el del consumo.

El año pasado, el consumo alcanzó el 86,8% del Producto Bruto Interno (PBI), el máximo histórico, lo que demuestra que sigue siendo la principal fuente de demanda. Por lo tanto, tratar de frenar las remarcaciones en las góndolas a través de los salarios tendrá su impacto negativo en la meta de crecimiento económico del 3,5 por ciento. Las proyecciones de especialistas prevén una suba anual del consumo por debajo del 1 por ciento. Es decir que, ante un año de vacas flacas para los asalariados, será muy difícil que el gaucho engorde...