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El encuentro que mantuvieron el presidente Mauricio Macri y su par español, Mariano Rajoy, mostró lo mismo que ocurrió en estos 28 meses de gobierno: declaraciones con buenas intenciones, intercambio de elogios y ningún dato concreto de inversión en la Argentina. Ni siquiera espejitos de colores, como en la época de la rapaz colonización ibérica.

Si algo hay que destacar en la gestión del PRO es que logró que, desde lo discursivo, algunos líderes europeos se exhibieran amistosos con nuestro país. Angela Merkel, el rey Guillermo de Holanda y, por supuesto, la directora gerente del FMI, la francesa Christina Lagarde, son algunos, y tuvieron un discurso similar: destacar las reformas instrumentadas por Cambiemos y el supuesto crecimiento económico de la Argentina.

En este mismo espacio, los números del desempeño del país en esa siempre tan sensible materia ya fueron analizados desde todas las ópticas posibles. Y no cierran, son malos y no animan a que en el futuro cercano (el que necesitan los laburantes y los argentinos de a pie) vayan a mejorar.

Pero Rajoy repitió el discurso y no dio precisión alguna. Dejó en claro, en forma elíptica, su desacuerdo con la anterior administración kirchnerista. Era lógico. Pero se esperaba, al menos, algún anuncio de inversión española en la Argentina. "Algo" que Macri pudiera mostrarle al pueblo.

Sólo más de lo mismo: la estrategia del palo y la zanahoria. El presidente del Partido Popular destacó la presencia de las empresas de su país y en forma tibia asintió ante la afirmación de Macri acerca de que "nunca estuvimos tan cerca de un acuerdo entre el Mercosur y la UE". Nada más alejado de la realidad: el único que apoya ese vínculo es Rajoy.

Como sucedió en anteriores cumbres con mandatarios del Viejo Mundo, el Presidente se llevó poco y nada (más nada que poco). Eso sí, de nuevo insistió con lo que más sabe: el fútbol. Más que anunciar alguna iniciativa empresarial española, deseó que, con Lionel Messi en cancha, Argentina elimine a España en los cuartos de final del próximo Mundial de Rusia. Debería tener otras prioridades.