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Con su victoria electoral del último domingo, la coalición gobernante Cambiemos amplió su base electoral al 40,7 por ciento a nivel nacional, lo cual le reportó una mayor representación en ambas cámaras del Congreso nacional, al igual que en las legislaturas de casi todas las provincias y de la Capital Federal y en numerosos concejos deliberantes municipales.

El avance logrado por el gobierno nacional es claro e innegable, sobre todo porque no sólo mantuvo sino que mejoró el respaldo popular a su gestión. Sin embargo, no debe perder de vista un detalle. Contar con el 40 por ciento en este país no es para nada desdeñable, porque prácticamente asegura la condición de primera fuerza.

Pero no es algo tan terminante como para tomarlo como un cheque en blanco para hacer cualquier cosa. Porque así como cuatro de cada diez argentinos votaron a Cambiemos, hay otros seis que se inclinaron por otras propuestas cuyos referentes en general se oponen o cuestionan seriamente algunos de los lineamientos más importantes de la gestión de Mauricio Macri, en especial la política económica.

Ignorar de plano este dato matemático puede -a futuro y si la gestión no logra las mejoras prometidas- favorecer la chance de que la oposición se vaya unificando y gestando una alternativa real de poder. En el plano legislativo, más allá del crecimiento de los bloques oficialistas en Diputados y en el Senado, no alcanza para poner ni cerca del quórum propio al oficialismo, lo que seguirá obligándolo a dialogar y tomar en cuenta correcciones y observaciones de otros bloques si quiere seguir sacando leyes.

Esta situación se dará especialmente si el gobierno se decide a enviar proyectos para reformar áreas complejas y sensibles como la impositiva, la laboral y la previsional. En conclusión, el resultado electoral del último domingo le renueva la confianza al gobierno. Es muy importante, pero no lo releva de gestionar mejor que como lo hizo hasta ahora, máxime cuando ya puede considerarse que el argumento de "la herencia recibida" pasó su fecha de vencimiento.