"La incertidumbre que genera (el caso de los cuadernos de Centeno y las coimas), para quienes financian la inversión e invierten tendrá un impacto que será corto pero que evidentemente pesará en el crecimiento de este año", reconoció el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.

Y es un tema que preocupa en la Casa Rosada y al mundo empresario nacional: ¿Cuál es el límite de la megacausa judicial abierta por los cuadernos de las coimas? ¿Hasta dónde llegará con las detenciones y procesamientos el juez Claudio Bonadio?


En el Gobierno ven con buenos ojos que caigan políticos y ex funcionarios kirchneristas. Allí no hay límites para la conveniencia política. Que siga hacia arriba lo más posible. El techo es Néstor Kirchner –ya fallecido- y, sobre todo, Cristina Fernández de Kirchner.

Pero en la otra vereda, la de las empresas involucradas en las coimas el panorama no es tan claro. Y no solo, como reconoce Dujovne, está el temor del impacto "corto", sino que hay sobre el futuro de las grandes empresas, de la obra pública y de los trabajadores de estas poderosas firmas.

Con sus máximos directivos presos y las empresas investigadas por corrupción se les hará muy difícil conseguir financiamiento externo y también sociedades con multinacionales.

Que caigan algunos empresarios, unos pocos, pero que esta investigación no termine destruyendo a las empresas. Este parece ser un límite deseado.

Ahora, ¿así lo entiende Bonadio? ¿Es posible ponerle un límite a la causa sin afectar la justicia? ¿Sería este otro bochorno judicial que convertiría a la causa en una persecución a dirigentes de la oposición?

Este límite preocupa, y mucho, a empresarios, jueces, políticos y hasta al propio Gobierno.