Qué importante sería si de alguna vez por todas se pusieran a reflexionar aquellos que tuvieron y tienen la responsabilidad de conducir los destinos del país creando políticas de Estado que promuevan el ascenso social de las personas a través del estudio y el trabajo y no someter a estos sectores vulnerables y marginales a un clientelismo político que lleva a los beneficiarios con este tipo de políticas a hacerlos víctimas de un sistema corrupto que los hace esclavos de un plan de poco dinero y que tienen que aceptarlo para poder subsistir.

El Estado no crea ni promueve herramientas necesarias a la falta de oportunidades laborales y de las elevadas exigencias de formación (cuando buscan empleo) con las que no cuentan; ya que la solución al problema de la inserción laboral no es un plan social sino que es trabajo digno o formación con salida laboral y no planes y que para implementarlo recae todo su peso en los laburantes que se matan día a día para pagar los impuestos por la ineptitud de todos ustedes para mantener a este tipo de política.

El Estado debería acercarse más a ese colectivo social que llamamos personas pobres para ver y escuchar los graves problemas que tienen para poder insertarse en el mercado laboral y que el Estado lo quiere solucionar con la implementación de planes sociales.

Además, la opinión de la gran mayoría, hombres y mujeres que lo reciben, no lo ven como una ayuda o como un paliativo a una situación deficitaria en el mercado laboral, sino como mecanismos que fomentan la vagancia -que podría minimizarse con la exigencia de una contraprestación-, por ejemplo en las municipalidades manteniendo y cuidando las plazas, limpiando las calles, en los hospitales ayudando a los enfermeros, ayudando a los cocineros y mucamas, a sentirse personas de bien.

No hay nada más digno para un ser humano, que el sustento que lleva a su casa es en base al sacrificio y esfuerzo personal y no las dadivas que recibe de los planes sociales con el agravante que además de no resolver los problemas de inserción laboral [los planes sociales] evidencian problemas en su distribución [que denigra aún más las malas condiciones en que se vive].

Si bien son importantes estos planes para paliar la difícil situación que están pasando estos ciudadanos que se encuentran postergados, humillados, sucumbidos en la pobreza y pasando ya más de cuatro generaciones que viven de estos planes, es imprescindible y urgente que el Estado tome las medidas necesarias para revocar esta situación porque cuando llegue el momento de jubilarse no lo van a poder hacer ya que no tienen registrados ningún aporte para poder acceder a la misma y no permitiéndole que puedan poder alcanzar una mejor calidad de vida ya que van a vivir siempre de no revocarse estas políticas sociales con dadivas que dan todos los gobiernos de turno que no alcanzan ni para poder subsistir.

Entonces buscamos contestar a la pregunta ¿los planes sociales son una respuesta a los problemas de inserción laboral o son acciones del Estado que fomentan la vagancia? Y en el intento de hallar una respuesta descubrimos que si la dábamos, en algún sentido contribuíamos no solo a menospreciar y simplificar los problemas que sufren aun hombres y mujeres vulnerados y excluidos socialmente del crecimiento económico-productivo de nuestro país, sino a la vez contribuíamos a denostar a priori el accionar y la responsabilidad del Estado en materia social para revertir dichas situaciones.

La finalidad perseguida en estas expresiones es fundamentalmente contribuir con que favorezcan la promoción de espacios de reflexión y análisis a la hora de pensar las políticas sociales considerando la perspectiva de quienes son sus destinatarios directos.

Por eso señores funcionarios deberían de una vez por todas crear políticas de estado para que todos los habitantes del país tengan la posibilidad de contar con un trabajo digno para el sustento personal y de su familia y no muchos de ellos tengan que hacerlo a través de las dadivas que les dan con los planes, haciéndolos rehenes para sus ambiciones personales.

Les reitero que la gente quiere trabajo y no planes para que el País valla creciendo, prosperando con la posibilidad de trabajo para todos sus habitantes para conseguir una vida placentera, digna y así todos sin excepción podamos sentirnos orgullosos de decir: ¡Soy Argentino!

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