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El ritual simbólico post 22-O impone que Él se acomode encima de Ella. La mira fijamente, desea arrancarle un gesto de humanidad. Pero Ella se ha liberado de ese cuerpo que Él pretende poseer; como le explicó a Chiche Gelblung en la pantalla de Crónica TV, está hormonalmente desactivada: su energía se concentra en las neuronas.

Su mente está lejos de la cama, repasando la agenda: si zafa de ir presa, podría conseguir permiso ( Claudio Bonadio se jubila pronto) para retomar la gira por Europa interrumpida en agosto, y después la tercera candidatura presidencial. Cristina 2019. Él abandona el intento. La causa de que necesite a esa extraña mujer está en otro lado. Si pudiera elegir, Ella no estaría.

"¿Pensaste que Caputo puede llegar a ser tu Lázaro Báez?", le pregunta Ella. "¿Y vos pensaste qué va a pasar cuando los peronios te suelten la mano?", retruca Él, mirando por la ventana. "Estoy jugada dice Ella, sin apartar la mirada del celular. Vos estás jugando con fuego, y sos un aficionado. ¿Pensás llegar a 2019 en la bicicleta financiera?"

"A Kicillof no lo voy a llamar, quedate tranquila", dice Él, volviendo a mirarla de frente. "Y si me llegara a caer de la bici, vos saldrías más lastimada que yo". Ella, sonriente, lo invita a mirar la pantalla de su celular. "¿Vas a pasar por Bristol, también?", pregunta Él. "No, pero de Mapuche Nation me propusieron enviar una moción por el caso Maldonado al Parlamento europeo -dice Ella. Si llego a ir a la Oxford Union, voy a reunirse con ellos".

"Bonadio te hizo un favor - dice Él-. La vieja interna del peronismo: los fachos contra los montos, todo eso. Te prolongó la sobrevida". Ella guarda el celular en la cartera de gamuza beige, toma el espejo y se mira. "Entonces, decile al próximo juez que me autorice a viajar"."Necesitás un lifting", dice Él.

"Y vos, un cerebro nuevo, porque el original ya se te empieza a quemar". Él insinúa ponerle la mano en el hombro, pero Ella se aparta. "Leí que Marquitos se perfila como sucesor tuyo", dice ella. "Fue uno de sus trolls. Aún no hay nada decidido", dice Él. "Tal vez te convenga hacer una pausa hasta 2023. Estás demacrado".

"¿Me cruzaría con vos en esas elecciones?" "No creo -dice Ella-. Mi turno será en..." Suena el celular presidencial. Él atiende. Ella recoge la cartera y se dirige a la puerta. "No te olvides: vos sos Videla, y yo la jefa de la resistencia", le dice a Mauricio, y se va.