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En uno de sus temas, Charly García canta que "si vas a la derecha/ y cambiás hacia la izquierda, adelante". Hoy, podría dedicárselo al gobierno de Cambiemos, que en asuntos externos está parado a contramano de la tradición conservadora, de alineamiento con Estados Unidos y Europa. Esa tradición, por errática decisión de su Majestad, es sacrificada al libre comercio.

En el capítulo comercial de la nueva Guerra Fría, Argentina está junto a China, potencia tractora de la globalización, necesitada de expandirse exportando un modelo laboral de bajo costo, sólo posible en regímenes políticos como el de Beijing, donde sigue gobernando el Partido Comunista que dejó morir en prisión a un Premio Nobel por reclamar democracia.

El unicornio del libre comercio ha trastornado a su Majestad. Donald Trump le pidió en conferencia de prensa: "Ayúdame con China, y yo te ayudo con el biodiésel". El monarca corrió a contárselo a Xi Jinping, príncipe del libre comercio "socialista". Después recibió en la intimidad a Barack Obama, otra bofetada para Trump, a cuenta de un anecdótico proyecto de energías limpias del ex presidente demócrata.

Por más que Trump tenga la mente de un granjero, es innegable que intenta defender el trabajo de sus votantes, mientras que el niño rico progre de Argenchina modela el raro peinado nuevo del mercado laboral con spray monotributista. Su Majestad heredó de su padre la fascinación por el mercado chino, sin reparar en que la economía estatista china, no reconocida por el G20 como "de mercado", tiene mucho más que ganar aquí, que nosotros allá.

Con mejores modales que Trump, el francés Macron le explica a su Majestad que el convenio UE-Mercosur tropieza con la protesta de los granjeros galos, que también defienden su trabajo. Los trolls de su Majestad acusan al peronismo de aislar al país del mundo, pero sólo se remiten a los gobiernos de CFK.

El antimperialismo de Juan Domingo Perón fue tercerista, sin renunciar a Occidente como espacio geopolítico. Por eso, Perón fue el negociador de la adhesión Argentina, como ministro de Edelmiro Farrell, al Acta de Chapultepec, declarando la guerra al Eje. Y como presidente, en 1947 firmó el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (traicionado por EE.UU. en Malvinas en 1982) y en 1948 la creación de la Organización de Estados Americanos, auspiciados por Washington.

Si el peronismo se volvió anti-yanqui, fue por la miopía del Departamento de Estado, que mientras conspiraba contra Perón por antidemocrático, sostenía a tiranos como Fulgencio Batista.