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La "ola amarilla" que ayer recorrió todo el país tuvo su réplica bonaerense, aunque con matices. Motivos para la euforia no le faltaron a Cambiemos. De la mano de María Eugenia Vidal, el oficialismo logró imponerse en la Primera Sección Electoral, en la que Cristina había logrado ganar en las PASO de agosto.

Los intendentes, por su parte, hicieron lo suyo. A diferencia de dos meses atrás, cuando muchos fueron superados por Unidad Ciudadana (por poco, es cierto), todos los jefes comunales de Cambiemos revalidaron sus palmarés. Los resultados darán aire, además, a la Legislatura bonaerense. Allí, la minoría del oficialismo lo obligó a negociar -y ceder muchos espacios- con el Frente Renovador de Sergio Massa.

Con el tigrense derrotado, y el oficialismo en alza, Vidal comparte escenario con Macri: es una minoría pero "empoderada", con fuerza para negociar. La oposición dispersa ofrece, por si faltaba algo, la posibilidad de salir a "pescar" dirigentes con el fin de sumar "aliados". No es una estrategia extraña para Cambiemos.

La euforia chocó, una vez más, con la Tercera Sección Electoral. Allí, el peronismo logró blindarse, a costa de "quemar" la carta de Cristina Fernández de Kirchner. Pese a los esfuerzos del oficialismo, La Matanza sigue siendo inexpugnable. Las incursiones de Vidal y Macri al distrito más populoso le permitieron reducir la distancia y lograr el objetivo propuesto al armador territorial, el ahora ministro de Educación nacional, Alejandro Finocchiaro. De 22 puntos en agosto, la diferencia se redujo a 17.

La conquista del vidalismo sobre los territorios adjudicados a Sergio Massa y Florencio Randazzo no logró avanzar sobre aquellos que ostenta el peronismo, pese a mejorar sus cifras. Distritos como Lomas de Zamora, Esteban Echeverría, Almirante Brown, Escobar o Merlo, por nombrar algunos, conservan su liderazgo.

El escenario, si se lo mira completo, obliga a los "amarillos" a sonreír. Cada elección marca un avance de Cambiemos en el mapa bonaerense. Y el PJ ya no tendrá en 2019 a Cristina Kirchner para blindarlo. Más que nunca, los intendentes saben que 2019 los encontrará "unidos o dominados".