jcarrodani@cronica.com.ar
@javiercarrodani 

En los últimos días, el gobierno nacional avanzó rápida y decididamente en la elaboración de un proyecto de reforma laboral. Reuniones con sindicalistas de la CGT mediante, el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, accedió a modificar algunos aspectos que motivaron observaciones por parte de los asesores legales de los gremios, lo que permitió un acuerdo general para remitir prontamente la iniciativa al Congreso nacional.

Los principales argumentos esgrimidos por el gobierno para encarar esta reforma son muy parecidos a los que blandía la gestión de Carlos Menem allá por la década del 90: los altos costos laborales y la rígida legislación que protege a los trabajadores registrados desalientan a las empresas a la hora de contratar personal.

La experiencia por aquellos años no fue para nada positiva, ya que la desocupación fue aumentando, al tiempo que la participación de los empleados en el ingreso fue cayendo. Muchas empresas aprovecharon la flexibilización de ese entonces para renovar sus plantas.

Por un lado, desvincularon a empleados con mucha antigüedad y tal vez ya pasados de edad como para adecuarse a ciertos cambios tecnológicos y/o de formas de encarar las tareas. Por otro lado, incorporaron vía pasantías o a través de la modalidad de "contratos fuera de convenio" a jóvenes ya más formados y con mayor capacidad de adaptación, a los cuales en general se les asignaba una remuneración mejor que la que percibían los compañeros "viejos" de su mismo escalafón, pero se les dejaba de reconocer muchos de los derechos que aquellos sí tenían, léase jornada laboral fija, cobro de horas extras, vacaciones ajustables automáticamente por antigüedad, etc.

La explicación al hecho de que el empleo registrado no mejoró es que el modelo económico del país hacia fines de los 90 entró en una fortísima recesión que luego desembocó en la crisis de 2001. Es cierto que la historia nunca se repite de manera exacta. La situación actual del país, si bien es muy compleja, no hace presumir al menos en el corto plazo una debacle como aquella que terminó con el gobierno de Fernando de la Rúa. Habrá que ver si el camino que toma el gobierno esta vez genera resultados positivos.