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@javiercarrodani 

Pasados ya unos días de la corrida cambiaria, ya se están concretando los primeros traslados a precios de la devaluación del peso frente al dólar, de aproximadamente un 25 por ciento en sólo un mes, lo que inevitablemente se traducirá en una baja del consumo, a causa del menor poder adquisitivo de la mayor parte de la población y el consecuente impacto en la actividad económica y el crecimiento.

De hecho, ya hay informes de consultoras especializadas que dan cuenta del negativo fenómeno. Incluso el dato revelado este martes por el Indec del crecimiento del 1,4% registrado en marzo en relación a igual mes del año pasado sirve como indicador del final de una etapa de recuperación que venía mostrando la economía nacional luego del fuerte retroceso de 2016.

Más aún, el 3,5% de suba acumulada en el primer trimestre de 2018 contra igual período del año pasado da cuenta de que el ritmo se desacelera fuertemente. La consultora Ecolatina dio a conocer su proyección de apenas el 1,6% de crecimiento para todo este año, muy lejos de la estimación del gobierno, que era del 3,5%, y también de otros cálculos más modestos que se ubicaban más próximos al 3%.

Quedará como consuelo para el gobierno el hecho de que se logren dos años de mejora consecutiva, que de acuerdo con la citada fuente llevaría el PBI a un 2,7% por encima del pico alcanzado en 2015, pero el PBI per cápita -es decir el producto total dividido por la cantidad de habitantes- quedaría un 0,4% debajo de su nivel máximo.

La menor cosecha del campo por causas climáticas afectará el ingreso de divisas por exportaciones de productos agrarios. En tanto, la suba de tasas de interés a niveles récord y la política de reducción fiscal -que se intensificará a partir del acuerdo que se cierre con el Fondo Monetario Internacional- se cuentan entre los factores que inevitablemente enfriarán la economía.

No es un panorama muy alentador para el país y a eso falta agregarle incrementos que están pendientes en combustibles y en tarifas de servicios públicos, ya sea por actualización de precios referenciados en dólares como por quita de subsidios que aún cubre el Estado, los cuales se intentará eliminar en el Presupuesto 2019.