El gobierno comenzará este lunes el camino de sus reformas soñadas desde antes de llegar al poder. Fortalecido por una nueva victoria electoral, y con los sectores opositores (gremios, partidos políticos) en crisis, Macri avanzará con su agenda. Lo hará con propuestas enviadas al Congreso, donde su condición de minoría legislativa no le significó de ninguna manera un obstáculo.

Los cambios que propone el gobierno, que llegó al poder de la mano de esa consigna, "el cambio", serán profundos y afectarán tanto la vida laboral como las jubilaciones, la economía y los impuestos. También el vínculo del gobierno nacional con cada una de las provincias. "Es ponernos de acuerdo en cuestiones fundamentales, que logren que este crecimiento, que por fin podemos tener en la Argentina, sea sostenible en el tiempo", graficó el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, uno de los que más transpiró para el lanzamiento de este lunes.

Lo trascendental de los cambios exigen un diálogo mínimo y sincero con la oposición. En algún momento el oficialismo dejará de serlo. Para que sus reformas sobrevivan su paso por el poder, Macri debería lograr consenso político, que es mucho más profundo que conseguir votos para sacar una reforma laboral en tramos.

Si bien hubo diálogo del gobierno con sectores empresarios y diversos actores políticos en la previa, el debate público comenzará una vez que la sociedad conozca el detalle de cada uno de los más de 100 puntos que Cambiemos busca implementar en la Argentina que sueña para el futuro. En el país de la grieta, ese diálogo debería ser más sincero y constructivo que nunca, pero el contexto es mucho más favorable a una victoria política del oficialismo que a un debate profundo que implique mejoras y proyectos superadores. Algo que no parece interesarle a nadie.

Así como pasó con De Vido la semana pasada, que cayó del poder absoluto al cero, o con la reforma judicial que impulsó el kirchnerismo, que fue dejada sin efecto en los primeros días de Macri presidente, el péndulo de la historia sigue su viaje hacia un extremo. En algún momento lo veremos retomar hacia el opuesto, sin haber logrando avanzar un ápice.