rtassara@cronica.com.ar 

El gobierno de Cambiemos comparte con el de Cristina Fernández de Kirchner, entre otras notorias similitudes, la tendencia a obrar como si omitiendo algo, bastara para que eso no exista. A ella le pasó con la inflación, la inseguridad, la corruptela, etc. A Mauricio Macri le pasa con la ofensiva territorial mapuche, que, combinada con el drama del submarino, complica la reforma militar para la cual fue designado el ministro Oscar “Milico” Aguad.

Reforma que incluye la modificación de la Ley de Defensa que, por decreto de 2006, autoriza la participación de las FF.AA. sólo ante “agresiones de origen externo perpetradas por fuerzas armadas pertenecientes a otros Estados”. Un esquema que hoy no responde a los desafíos del terrorismo “islámico” ni de la sedición mapuche.

El regreso de las FF.AA. para enfrentar al terrorismo remite al Operativo Independencia de 1975, decretado por un gobierno constitucional. En algunos quinchos militares, es un recuerdo amargo. “Combatimos para defender el orden constitucional y terminamos presos”, se lamentan.

No todos en el Ejército se entusiasman con salir a combatir el terrorismo. Los que sí, piensan que la provocación de la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM) es funcional a una estrategia separatista anglo-chilena y debe ser enfrentada en un Teatro de Operaciones con la debida comandancia militar.

Deploran, también, la intromisión política en la esfera profesional, que le atribuyen a Pablo Nocetti, jefe de gabinete de Seguridad, en el caso Santiago Maldonado.El presupuesto 2018 para Ejército es el mismo que en 2015”, dicen, decepcionados de algunas promesas. El gobierno pivotea sobre la jefatura del Estado Mayor Conjunto de las FF.AA., pero, hacia el interior de las fuerzas, se percibe que la Aeronáutica, con sede en Córdoba, es la favorita del ministro, que pasó el fin de semana en Mardel por el submarino perdido, y tal vez pronto deba correr al sur, apremiado por los mapuches.

Mientras, sería bueno que el licenciado Marcos Peña informase de su visita, el viernes último, a la periferia de Bariloche, donde una comunidad mapuche ocupa un predio y amenaza con espantar al turismo. La nueva ofensiva, que incluye también un atentado incendiario en una instalación de YPF en Río Negro, es porque en diciembre la Justicia deberá fallar sobre la extradición a Chile de Jones Huala, jefe del RAM.

En el país vecino, pocos días atrás, un comando mapuche atentó contra la forestal Mininco, para boicotear la prevención de incendios. El verano, de este lado de la cordillera, también podría ser violento.