@LuisAutalan

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Formador de periodistas, el abogado Carlos Asciutto fue un profesor de ciencia política, derecho de información y otras materias. Él soñaba en los ‘70 con un país que vibrara con la misma intensidad con la que abrazaba el fútbol, respecto de justicia, política, ética o medio ambiente. Lo proponía tratando de persuadir a sus alumnos.

Sugiriendo que en las mesas de café debería comenzar la gesta. En años de terrorismo de Estado dejó en la memoria de sus alumnos una oratoria furibunda cuando uno de ellos se atrevió a equiparar a la Comisión de Asesoramiento Legislativo (CAL), apéndice de la dictadura cívico militar, con el Congreso de la Nación. A punto de tenor hizo vibrar pizarrón y paredes del aula.

El razonamiento austero podría sellar en que esa vocación de Asciutto sigue pendiente. Es menester precisar que alcanzar ese estado no será fácil. El fútbol ha pasado a ser el eje imprescindible de varias de las razones de ser por estas tierras. Por allí, incluso los reflexivos pierden toda cordura para reclamar el “ganar como sea”, preferir el goce de la derrota ajena al éxito propio, o rendir culto al deporte nacional de burlarse con saña de las lesiones de tal o cual jugador como el talentoso volante de Boca, Fernando Gago.

Por la vía de las redes sociales, como uno de los caminos y en tren de mezclar patria, vocación, juego, bandera nacional, guerras y otros tópicos se destila estupor. El fenómeno incluso reduce la grieta, de ambos flancos sociales se bebe a rating pleno la iracundia de las críticas en voz y expresión, incluso de los que apenas pudimos dar dos pasos sin tropezar en una cancha.

Para tantos doctores Asciutto que sobreviven a los tiempos donde el mercado establece lo que vale el dólar, la caridad, las almas y los sueños, la utopía del sello “pienso luego existo” sigue siendo la estrella que ilumina la senda. Por fortuna, a esos soñadores no los frena ni el mote de “amargos”, “utópicos” o “hippies”. En las certezas que distribuyen gratis hay una para atesorar, “sucede que a veces, aun haciendo todo bien, no se gana. Sucede que así es la vida”. Llevaría otra columna de opinión referir a que nos falta “noción de equipo” como país.