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@egodoyvallejos 

Para los argentinos, hablar de "la deuda" remite de manera invariable a todas las etapas políticas y económicas, tanto personales como del país. Dicho en criollo: vivir en y con deuda es la constante en nuestra bendita nación. Desde la crisis de los 80, que derivó en el Plan Brady y luego la década menemista, que cumplió a rajatabla con el Consenso de Washington, hasta el estallido en mil pedazos con  Fernando De la Rúa, la Alianza y toda la Argentina, en 2001.

Analizar la deuda no puede hacerse sólo con un dato o de manera sesgada. Ni tampoco con tecnicismos. El problema, entre otros, no es nada más lo que se debe, sino cómo se acelera el proceso. Y en ese momento está nuestro país a fines de 2017. Datos del Observatorio Fiscal Federal muestran de manera impactante cómo es la evolución, al instante, de la deuda pública consolidada.

Resulta revelador y no menos atemorizante observar en el sitio web los "relojes" con los números ascendentes del estado de las cuentas argentinas. Por ejemplo, la deuda de la Nación, provincias, municipios y del BCRA asciende a U$S341.791.111.398, a razón de casi U$S 900 por segundo.

Los gastos consolidados desde el 1º de enero suman $3.630.460.234.830, lo que equivale a $134.037 por segundo. Mientras tanto , los ingresos en ese período son de $3.033.861.469.662, a $109.100 por segundo. Las cifras en las que se fijan los argentinos demuestran que la deuda total llega a U$S307.300 millones, lo que equivale al 56,2% del PBI, de acuerdo al informe del Ministerio de Finanzas dado a conocer en los últimos días.

En lo que va de la administración de Cambiemos, se sumaron más de U$S53.000 millones de deuda pública. Pero el dato es la trayectoria alcista que registran dos elementos: en relación al PBI, la deuda pasó del 53,5% en 2015, al 53,7%, pero por sobre todas las cosas, aumentó la carga financiera, dado que los intereses fueron del 1,4% del PBI en 2015 al 2,2% en 2017.

La deuda, eterna preocupación de los argentinos y la materia pendiente de todos los presidentes y sus ministros de Economía.