gcalisto@cronica.com.ar 
@gcalisto 

Tras su victoria en el balotaje de 2015, que lo catapultó a la presidencia, Mauricio Macri encaró a varios de los empresarios más importantes del país en el coloquio de IDEA de 2016 y les refregó en la cara: "Cuando dije esto mismo el año pasado, muchos de ustedes creían que estaba loco".

Fue su desquite luego de la falta de confianza de poderosos dirigentes que no terminaban de aceptar su esquema político, alejado de varias de las recetas tradicionales de construcción y manejo del poder. Ahora, Macri buscará hacer lo mismo, pero hacia el exterior. Decidido a convertirse en un líder regional, el Presidente retomará su agenda internacional con un contexto que lo favorece: Brasil se recupera en la economía, pero las elecciones generan una infinita incógnita sobre su futuro.

Dentro de la región, puede mostrarse fortalecido: consolidó en octubre su poder y las fotos de la oposición le auguran un camino allanado hacia la reelección. Hasta aquí, cada visita del hombre del PRO a un mandatario extranjero se cerraba con la consulta de los especialistas sobre cómo haría para manejar al peronismo. Eso quedó resuelto con la derrota de Cristina Fernández de Kirchner en tierra bonaerense.

Ahora, los interrogantes irán a un terreno aún más pedregoso: el futuro de la economía. Con un nivel de inflación que se mantiene entre los más altos del mundo, un déficit fiscal que crece empujado por la deuda externa, para la que no hay plan B y un déficit comercial que bate récords, las perspectivas financieras ya despertaron alertas dentro del propio oficialismo.

De ahí el tirón de orejas al presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, y el nuevo esquema de metas menos ambiciosas para controlar los precios, a cambio de menor ahogo financiero a los sectores productivos. Pese a eso, el rumbo económico sigue sin estar claro, más allá del respaldo al agro y la apertura comercial. Allí radicará la posibilidad de Macri de, esta vez sí, convencer a los de afuera y a los de adentro sobre el rumbo de su "reformismo permanente".