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@fgolender

Habilidosos armadores políticos, los amarillos no pudieron esta vez contener con el discurso el malestar social generado por una medida antipática. Lo que no pasó con los aumentos de tarifas de los servicios públicos, ni casi tampoco con cuestiones relacionadas con derechos humanos, ocurrió este último jueves con la reforma jubilatoria.

Por primera vez, una explicación del gobierno basada en las cuentas del Estado, los errores de la gestión anterior o la necesidad de un orden, resultó ineficaz para neutralizar el impacto negativo. De hecho, hasta le significaron críticas de importantes aliados dentro y fuera del ambiente político.

Cuando la luz, el gas y el colectivo, entre otros, subieron a raíz de la quita de subsidios energéticos, la mayoría del pueblo comprendió el ajuste. Tanto es así que, frente al sinceramiento del gobierno sobre más incrementos que llegarán este verano, el apoyo en las urnas de las legislativas de octubre fue contundente. De ahí la confianza para avanzar también con las reformas institucionales.

El proyecto de ley del Ejecutivo que contempla la modificación de la fórmula de actualización de las jubilaciones significa una baja de los haberes para el año que viene. En marzo, un jubilado que cobra $10.000 pesos por mes recibiría $1.500 de aumento con el cálculo vigente, mientras que con la iniciativa del oficialismo obtendría $500, aproximadamente, según plantean varios expertos en la materia.

Más allá de la cuenta exacta y del traspié en Diputados, bajar un solo peso el ingreso de los jubilados generó un repudio previo a la discusión parlamentaria. Confesos votantes de Cambiemos, figuras públicas y sociales adelantaron su rechazo a la medida, y mientras el gobierno negociaba con gobernadores para llegar al número en la Cámara baja, desoyó el clima social.

La falla en el armado político como resultado de la presión social, probablemente, la revierta el próximo lunes con una sesión especial. En otro plano, está el descontento fuera del recinto. Esta vez no alcanzó con una conferencia de prensa de miembros del gabinete o con dar marcha atrás (en parte). La medida es impopular y casi no encuentra voces que la justifiquen. Parece ser una lección aprendida: ¡con los abuelos, no!