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@LuisAutalan

El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, le brindó un consejo no pedido al líder camionero, Hugo Moyano. Insistió en que el dirigente sindical debería presentarse ante el requerimiento judicial, en virtud de que "algo cambió y hoy en la Argentina somos todos iguales ante la ley”.

Sin ingenuidad alguna, en el reiterado lance que disputan el gobierno y los sindicatos decididos a enfrentarlo, rumbo a la marcha del 21F, no sorprende. Trataremos de hacer foco en el concepto de "igualdad ante la ley" que aseveró el funcionario.

La equivalencia nivelada de cualquier ciudadano/a ante los jueces de la Nación se declama desde quizás antes del 9 de julio de 1816. En terreno real y consulta periodística a viva voz o en off the record, figuras del Poder Judicial aseveran que tal igualdad "no existe".

Primer punto, entonces: no es atribuible la potestad de utopía al actual Ejecutivo. Antecesores desde nuestra independencia hasta la fecha han energizado sus oratorias o reflexiones respecto de la ausencia de privilegios o atajos ante los tribunales. Empero, como también puede suceder en otras áreas, el periodismo, si se nos quiere colocar bajo la lupa de la duda recomendable, no es inmune a recorrer los caminos de las buenas intenciones pero sólo eso.

Está la historia como testigo protegido para verificarlo, sobre todo a la hora del pensamiento crítico de destacadas plumas de este oficio a través del tiempo. Ahora, a nivel gobernantes, es apreciable el riesgo país de aventar palabras para lograr efecto calculado sobre la opinión pública, en este caso por la protesta sindical y de organizaciones sociales del 21F.

Ya que, además, “hoy en la Argentina”, que por un lado a los trabajadores se les pueda embargar su cuenta sueldo -lo que llegó vía decreto modernizador-, y que al mismo tiempo un funcionario pueda tener depositado en Andorra el dinero de un “amigo” con problemas en Uruguay, distorsiona en cuanto a normativa, aun considerando la venda equitativa que luce la figura simbólica de la Justicia. Un contraste, entre varios y en todos los tiempos, que es al menos notorio.