Faltan 41 días para que los ciudadanos vayamos a votar en las PASO legislativas. Aunque todavía no se declaró la circulación comunitaria de la variante Delta de coronavirus, todo indica que es cuestión de algunos días más para que eso se concrete.

Hace unos meses, desde este mismo espacio se planteó que era recomendable por este año no realizar las primarias, dado que no definen cargos, sino candidaturas, y que nadie podía saber cuándo la situación sanitaria estaría controlada. De hecho, las PASO estaban previstas para el domingo que viene y los distintos sectores políticos acordaron posponerlas para el 12 de septiembre. Ahora bien, la variante Delta no parece ser más letal que las otras, pero sí mucho más contagiosa. Por eso la ministra de Salud, Carla Vizzotti, enfatizó que agosto debe ser el mes de la aplicación masiva de las segundas dosis, para generar una mayor protección general.

De todas maneras, cabe preguntarse, ante la eventualidad de que en las próximas semanas los casos vuelvan a dispararse en todo el país, al punto de poner otra vez en riesgo la capacidad del sistema en cuanto a camas de terapia intensiva, ¿cómo estará el ánimo social para concurrir a votar? Y si el nivel de asistencia a las mesas electorales resulta ser muy inferior a los promedios históricos, podría relativizarse no la legalidad pero sí la legitimidad política de los resultados. ¿Habrá tenido sentido entonces el esfuerzo en cuanto a lo económico y a todo el despliegue que implica un acto electoral a nivel nacional? Para pensarlo.

Por J.C.