Chiquito de estatura, pero morrudo. Corajudo como pocos. Si sabrá Diego Armando Maradona de dolores. Se acuerdan de ese tobillo izquierdo que parecía una pelota de tenis en Italia '90. A cualquier otro ser humano le hubiera impedido incluso poder quedarse parado un rato. Él caminó, corrió, dejó pagando a cuatro brasileros y le sirvió el gol del épico triunfo a su amigo Claudio Paul Caniggia.

Y mirá que a esa zurda mágica ya le habían dado. Siete años antes, por ejemplo, una patada criminal del vasco Andoni Goikoetxea casi lo saca para siempre de carrera, pero no logró quebrarle el alma. ¿Cuántos golpes habrá recibido en su vida el Diez?

Miles. De los físicos y de los otros. Porque ser considerado un Dios no lo eximía de los pecados de los mortales. Le dieron para que tenga en sus 60 años. Y él también repartió. Arrancó compleja la historia para Pelusa. Llena de privaciones materiales en un barrio de Villa Fiorito que logró poner en el mapa del mundo. 

Lo que más le gustaba hacer, jugar a la pelota, también era lo que mejor sabía hacer. Y lo hacía mejor que nadie. Eso lo puso en un lugar único desde muy chico. Sobresalir entre los sobresalientes no es sencillo. Hay pocos elegidos y solamente ellos saben cómo es esa vida diferente a la del resto. 

Nunca fui un "maradoniano" a ultranza. Pero el miércoles al mediodía, cuando leí un mensaje laboral que indicaba que Diego no estaba bien, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. Apenas unos minutos después llegó la confirmación de su fallecimiento. Pasados los instantes de shock inicial apareció la angustia. Difícil de explicar, pero angustia al fin. 

¿Por qué me siento tan mal por un deceso aparentemente ajeno? Porque cuando ocurrió me di cuenta que Diego no era ajeno. Ni para mí, ni para nadie que haya vivido en la Tierra en los últimos 50 años, para poner un período estimativo a la era Maradona. Sino ¿cómo se explica lo que ocurrió en Argentina y en el resto del planeta en estas últimas horas?

Las redes sociales se llenaron de fotos, videos y textos despidiéndolo. Los lógicos por procendencia geográfica o por formar parte del universo del deporte en general como los de Lionel Messi, Cristiano Ronaldo o Zlatan Ibrahimović. Y los que permitieron comprobar, una vez más por si hacía falta, la trascendencia mundial de Maradona.

Los hermanos ingleses Liam y Noel Gallagher, alguna vez líderes de Oasis, coincidieron por primera vez en años al compartir la misma imagen que los mostraba abrazados con el Diez. Brian May y Roger Taylor de Queen, en tanto, eligieron una toma de uno de sus recitales de Vélez con un joven Pelusa usando una remera con la bandera británica y Freddie Mercury, la casaca argentina. Slash y Steven Adler, guitarrista y ex baterista de Guns N' Roses, respectivamente, subieron fotos de Diego jugador.

Fuera de la virtualidad que nos rige, un mundo en pandemia salió a las calles para llorarlo, abrazarse en el dolor y gritar por él como si estuvieran en alguna tribuna de cualquiera de las canchas que llenó de gloria. Hubo memes despectivos, claro está, pero perdieron por goleada ante las muestras de afecto.

Se lo lloró también en cámara. Y ese llanto fue tan genuino que generaba ganas de llorar, valgan todas las redundancias posibles en este texto. Cómo no emocionarse al recordarlo si se está en la parte del mundo que recuerda qué estaba haciendo en cada una de las apariciones estelares, de las buenas y de las malas, de Diego. 

En la "Mano de Dios" aparece mi viejo gritando ofuscado desde su rectitud por un gol que para él no valía. Mismo padre que unos minutos después volvió a gritar, pero ahora desaforado y ya no enojado, por la apilada fenomenal a los ingleses. Como muchos argentinos, ese día salimos en caravana a festejar. Lo mismo que después del triunfo que Maradona construyó con dos perlas contra Bélgica y para la gran victoria de la final contra los alemanes.

También aparecen imágenes de domingos por la mañana, levantándome temprano para ver al Napoli ganarle a la Juventus, al Inter o al Milan, los poderosos del norte italiano. De la tristeza de calles vacías en el día que a todos "nos cortaron las piernas" en Estados Unidos '94. Y de las no deportivas, esas que hicieron del mito intocable un ser humano con defectos.  

Pude verlo desde la tribuna Cordero de Independiente el día que volvió al fútbol argentino con Newell´s. Hablé con él como productor de un programa radial y, por pudor y respeto profesional, desistí de correr a abrazarlo cuando lo crucé en la concentración de Boca durante una entrevista que le estaba haciendo al "Betito" Carranza.   

Más de una vez me distancié de Maradona por sus actitudes non sanctas fuera de la cancha, como él se hubiera distanciado de mí o de cualquiera que lo criticó si hubiera conocido las nuestras. En una columna en la que quedó de lado varios veces la objetividad y la necesidad periodística de explicar las cosas para darle paso a las sensaciones, pido las disculpas del caso por ambos hechos.

Este viernes elegí eso por más que, allá lejos y hace tiempo, en una clase de periodismo me dijeron que no había nada peor a nivel profesional que la autorreferencialidad y que poner que algo era "inexplicable". Pero tratar de entenderlo desde la lógica que rige para el resto es no comprender la situación en general. Nadie logró lo que él consiguió en la historia moderna. Rompió el molde y nos hizo romper el molde a nosotros también.

La pena también va por el lado de que un tipo tan familiero como él, no logró terminar de cerrar historias con su propia familia. La vida después de la muerte de Diego Armando Maradona es un poco más dura para todos. Mi más sentido pésame a sus seres cercanos. ¡Gracias por todo Diego!

Diego Armando Maradona en su lugar en el mundo: una cancha de fútbol.

Ver más productos

Sexo ATR y gratis a tu casa en fase 1

Sexo ATR y gratis a tu casa en fase 1

Para aprender con los chicos sobre la Revolución de Mayo

Para aprender con los chicos sobre la Revolución de Mayo

Para los fans de Star Wars en su día

Para los fans de Star Wars en su día

Conocé a fondo a los presidentes argentinos

Conocé a fondo a los presidentes argentinos

Cómo ahorrar y ganar plata en medio de la crisis

Cómo ahorrar y ganar plata en medio de la crisis

Tuvo leucemia a los 14, sobrevivió y escribió un libro

Tuvo leucemia a los 14, sobrevivió y escribió un libro

Celebración virtual del Día Mundial del Libro

Celebración virtual del Día Mundial del Libro

Homenaje a los trabajadores de la salud

Homenaje a los trabajadores de la salud

Huevos de chocolate caseros para una Pascua en crisis

Huevos de chocolate caseros para una Pascua en crisis

Macri lanza su libro de memorias y no se guarda nada

Macri lanza su libro de memorias y no se guarda nada

Ver más productos