@jorgecicu

Durante el kirchnerismo, algunos comenzaron a utilizar el término “crispación”. Más tarde se instaló la idea de la “grieta”. Se fomentó desde la oposición la costumbre de señalar a los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner como los responsables de una sociedad crispada, dividida, que llevaba a formar grietas insalvables entre familiares, amigos y compañeros de trabajo.

Se estaba de un lado o del otro de la grieta. También se contagió al periodismo. Luego llegó un nuevo gobierno que prometió terminar con esa grieta. Pero terminó siendo más profunda. Y se culpa a un gobernante y a otro de promover la grieta, como si fuera algo novedoso en la historia argentina. No. Lamento decirles que la Argentina no es ni fue un apacible cantón suizo. Este domingo se cumplen 63 años del golpe de Estado del 16 de septiembre de 1955, que derrocó al presidente constitucional Juan Domingo Perón.

Los militares golpistas se autodefinieron como la “Revolución Libertadora”. Los peronistas la bautizaron como “La Fusiladora”, por los asesinados ante el pelotón de fusilamiento de 1956. Llegaron al poder después del bombardeo a la Plaza de Mayo y la Casa Rosada de junio de 1955, donde murieron unas 400 personas, entre ellas decenas de mujeres y niños. A su regreso de Uruguay, los pilotos que asesinaron a esas personas fueron recibidos como héroes. Después del golpe llegaron los fusilamientos, los exilios, la proscripción del peronismo, el temor de las personas que tuvieron que sacar de las paredes de sus casas los cuadros de Perón y Evita, por miedo a ser denunciados por sus propios vecinos.

No, la grieta argentina no es nueva. No hace falta remontarnos a las sangrientas luchas entre unitarios y federales. ¿Cómo terminar con esa grieta? Seguro que no se cierra culpando solamente al gobierno de turno. Todos los argentinos tendríamos que pensar qué hicimos y qué hacemos para mantener vivas esas diferencias. Y qué haremos como sociedad para frenarlas y no ver sólo la responsabilidad en el otro. Quizás esa sea una manera de ir terminando con esta grieta eterna.