Por Jorge Cicuttin

Una frase popular dice que "al necesitado no hay que darle pescado, sino enseñarle a pescar". Lo que intenta proponer es que a quien está en la pobreza no se le debe dar dinero o alimento, sino los recursos para que pueda trabajar y así lograr lo que necesita.

Se puede coincidir en el fondo de esta frase. Siempre un trabajo digno será mejor que un subsidio social.

El problema es cuando ese trabajo falta. Cuando por más que le den una caña para pescar, el río está a cientos de kilómetros y no hay fuerza física para llegar hasta él.

Es así que, hasta que se den las condiciones para que exista ese trabajo, el Estado debe asistir al necesitado. Le debe dar pescado.

La gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal acaba de anunciar un aumento del 15% en las jubilaciones mínimas, asignaciones familiares y programas alimentarios orientados a los sectores más vulnerables a partir de octubre. Así, Vidal busca anticiparse a la recesión y el deterioro económico que traerán la devaluación del peso, el ajuste del gasto público y la falta de empleo.

"Las medidas apuntan a sostener el ingreso de las familias y mejorar la alimentación de los chicos", señaló la gobernadora.

Se viven momentos muy duros. Mucha gente la está pasando mal. Esto es lo urgente, lo necesario.

No se puede esperar a que se den las condiciones de crecimiento en el sector privado para atender las necesidades de los pibes y ancianos, siempre los más vulnerables.

Hoy, el pescado es lo urgente. Y cuando venga la pesca para cada uno, será mejor.