Las sanciones de los países europeos y de Estados Unidos a Rusia por su guerra contra Ucrania, afectaron a algunos oligarcas rusos que estaban metidos en el mundo de la pelota. Sin embargo, el negocio de la redonda no se va a detener por esto. Es más, algunos creen que los jeques árabes o varios empresarios de los Emiratos Arabes Unidos se van a posicionar en este nuevo escenario.

El Chelsea ya no le pertenece al multimillonario Roman Abramovich y en la lista para adquirir las acciones del club inglés hay varios poderosos de Medio Oriente vinculados a las petroleras. Sucede casi lo mismo con el principal accionista del Monaco francés, Dimitri Ryvolovlev, nacido en Perm.

Más allá de esto, el dólar llega de la mano de los hombres de negocios del Golfo Pérsico. Ya se sabe que el Manchester City tiene como dueño a Mansour bin Zached Al-Nahyan. Uno de los equipos más exitosos de estos tiempos. O el responsable de tener a Lionel Messi en sus filas, en el PSG, el qatarí Nasser Al Khelaifr, ilusionado con la conquista de la Champions League que aún no le llegó.

El último que se acercó a Inglaterra fue el saudí, integrante de la familia real,  Mohammed Bin Salman, que se quedó con el paquete accionario del Newcastle. Pero hay otros menos conocidos y que también mueven la billetera con el balón, Turki Al. Sheikh, nuevo mandamás del Almería de España.

Aun así también ya hay relación de representantes argentinos con importantes empresarios árabes. Es el caso del nuevo club de Dubai de la segunda división. Allí uno de los accionistas es un ex jugador de fútbol árabe, Mohamed sebil almadani, que comparte la propiedad del GIEFC Sports con el empresario argentino Cristian Echenique. Almadani también sostiene vínculos con el poder de Dubai. La entidad acaba de contratar a tres futbolistas locales para sumarlos a la nueva temporada. Ya sumó, además a varios jugadores de Brasil y Colombia. El GIEFC se suma a una larga lista de equipos que desean contratar a futbolistas de la región. 

Ya no es solo el Manchester City con Julián Álvarez. Hay otros casos Más allá de lo que suceda con la política y la economía, el fútbol se acomoda. Y el negocio también. .