El pueblo sostiene su fe cuando se inventa santos que se les parecen, santos que no son lejanos e impolutos, más bien santos imperfectos como sus días.

 

Buenos aires tiene santos de pizzería, de pensiones, de cafés, santos de sifones y de quiniela, santos de curdas y de resistencia,  santos burreros y santos laburantes, santos cantores y santos de los que callan. Santos de bondis y santas de la memoria.

 

Este es un listado de los santos paganos de Buenos Aires:

 

-El santo de los fideos de Pippo.

-La santa de los bondis que se niegan a llamarse Metrobús.

-El santo de los churros de la Giralda.

-La santa de la soledad de la City porteña los domingos.

-El santo de los senegaleses que venden relojes en el Once.

-El santo de los que piden cambio en los supermercados chinos.

-El santo de los verduleros peruanos.

-El santo de los sifones y de las damajuanas.

-El santo de los jugadores oxidados de metegol.

-El santo de los que en alguna curda fueron Gardel.

-El santo de los que se emocionan cada vez que ven un Torino.

-El santo de la amistad entre el linyera y el perro atorrante.

-El santo de los que practican el ritual  del moscato, pizza y fainá.

-El santo de los que le roban una siesta a Buenos Aires.

-El santo de los que perfuman las esquinas con garrapiñadas.

-El santo de las sortijas de los calesiteros y de los que traducen cada suceso a los números de la quiniela.

-El santo de los artistas que vencen al monstruoso alarido del subte con una canción.

-El santo de los pocos teléfonos públicos que quedan (el mismo santo patrono de los buzones)

-El santo de los serenos y los insomnes.

-El santo de los que manguean un pucho y el de los que convidan.

-El santo de los que en el ascensor no hablan del clima.

-La santa de los que tachan días en las paredes de Devoto.

-El santo de los libros usados de la Calle Corrientes y de las biblias de hotel de sindicato.

-El santo de los consejos del taxista y de las promesas del burrero.

-El santo de las madrugadas de los travestis y de los empleados de maestranza.

-El santo del asado de los albañiles y de las tortillas bolivianas en la terminal de trenes.

-El santo de los barrios sin potreros y de los cines hechos templos.

-El santo de los gorriones de tribunales y de los ángeles del Garrahan.

-El santo de los peluqueros que les hacen reportajes a los clientes.

-El santo de las auroras de los panaderos.

-El santo de la noche de los cartoneros.

-El santo de los cafés parecidos a la madre de Discépolo.

-La santa de la sopa del comedor de Pompeya.

-El santo de los que dominan con elegancia el arte del piropo.

-La santa de las bañaderas de gomería y de las máquinas de escribir que callan en las tiendas de antigüedades.

-El santo del barrio que no bombardearon gracias a las canciones de Charly García.

-El santo del que silba el último tango en la calle Lavalle.

-La santa de los cadetes y de los arbolitos de Florida.

-El santo de las antiguas farmacias que todavía no se han convertido en kioscos.

-La santa de las tachuelas de los cajones del lustrabotas.

-El santo del cine Gaumont y sus milagros de películas argentinas.

-La santa de los porteros que baldean las veredas a las siete de la mañana.

-El santo de los mozos que consideran indigno anotar los pedidos.

-El santo de las estatuas que protestan porque les enjaularon sus noches.

-La santa de las casas de los setentas balcones y ninguna flor.

-La santa de las sirenas del riachuelo y de las hadas del hospital Moyano.

-El santo de los que buscan el mundo que perdimos en los tachos de basura.

-El santo del que pisa las baldosas flojas y de los que siguen envolviendo con diarios los huevos.

-El santo de los que se quedan mirando viejos partidos en las vidrieras.

-La santa de la rúcula de Palermo y de los psicólogos de Villa Crespo.

-La santa de los pocos peatones que cruzan por la senda sin que toque el flautista de Hamelín.

-El santo de la señora que canjea gatos por cada soledad.

-La santa de la cumbia en Constitución.

-El santo de los ajedrecistas de Parque Rivadavia.

-La santa de los que venden chipá en Retiro.

-El santo de los bares que no ponen el canal de noticias ni la música sin música.

-La santa de las chicas de Flores que extrañan a Girondo pero que se consuelan con Dolina.

-El santo de la señora que rompe los volantes que promueven la prostitución.

-La santa del chamamé de los andamios.

-El santo que media entre los héroes y las tumbas que Sábato legara a Parque Lezama.

-La santa de las llamadas pérdidas y de los pasacalles de amor.

-La santa de los cuadernos de Borges en Plaza San Martín.

-El santo de los paseaperros y del anciano que le da de comer a las palomas.

-La santa de los soderos que asumen su paternidad y el de los carteros que se resignan a su orfandad.

-El santo de Boedo sin Manzi y San Telmo sin Luca.

-La santa de la lágrima cotidiana de los aires acondicionados.

-El santo del olor a guiso en las pensiones y a olla popular en Congreso.

-El santo de los que regalan jazmines en noviembre y de los que siguen diciendo “gracias”.

-La santa de los camiones que llevan estampado al Gauchito Gil

-El santo de los ferreteros que saben responder ante el que pide el repuesto del pendorcho que lleva el coso que está al lado del cosito.

-La santa del bandoneonista que calma a la sudestada.

-El santo de los que cambiaron el mundo en el café La Paz.

-El santo de todos los que dicen haber frecuentado a Bergoglio antes de ser Papa.

-El santo del florista que escucha la radio y de la malabarista que nos devuelve los juegos perdidos en los semáforos.

-La santa de los cuerdos del Borda y de los colifatas de las oficinas.

-El santo de los caídos en la batalla por el pan y el cielo.

-Las santas de la memoria de plaza de mayo.

-El santo de los que no son indiferentes ante los milagros cotidianos que ofrecen los que -pese a todo -siguen llenando de vida a la misteriosa Buenos Aires.