Macri encontró la formula super ganadora en Boca de la mano de Carlos Bianchi.

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Mauricio Macri construyó su carrera política a partir de su gestión como presidente de Boca. Y a casi 22 meses de haberse sentado en el sillón de Rivadavia, a juzgar por sus magros resultados en materia económica y social, resulta interesante trazar un paralelismo con sus primeros años en el Xeneize. El líder del PRO ya había mostrado, 20 años antes, rasgos similares en la conducción de ese club.

Prometió ganar un campeonato por año, formar en poco tiempo un equipo que consiguiera el título con 9 de los 11 jugadores surgidos de la cantera, comprar a futbolistas por única vez y acabar con la reelección indefinida, entre otras cosas. Boca tardó 3 años en obtener un campeonato de la AFA durante la gestión Macri, gastó millones de dólares en contratar a decenas de jugadores, muchos de ellos de primerísima línea (incluido Maradona) y otros de bajísimo nivel.

E instrumentó una cláusula en el estatuto que decía que quienes aspirasen a ser presidentes del club debían tener un patrimonio mayor o igual al 30% del que poseía la entidad, o juntar avales por ese dinero. Él y unos pocos podían cumplir con ese artículo. Por eso se quedó 12 años, pese a que había prometido lo contrario.

Una de las primeras medidas en Boca fue aumentar un 25% la cuota social de un club que estaba virtualmente desendeudado. Pero el punto clave tuvo que ver con los resultados. Macri recién logró ganar el torneo de fútbol a fines de 1998 de la mano de Carlos Bianchi, técnico a la postre multicampeón.

De manera paradójica, Mauricio había elegido a Daniel Passarella para ese cargo, un hombre identificado con River de toda la vida, casi un suicidio político. El Kaiser se negó y, como última opción, contrató al Virrey, que terminó salvándolo. Las analogías (promesas incumplibles como Pobreza Cero, aumento de tarifas inmediato, endeudamiento descontrolado que ya alcanza los 100.000 millones de dólares y crecimiento casi nulo) muestran que, entonces, para que su gobierno tenga éxito, debería encontrar a un “nuevo” Bianchi. Porque, hasta ahora, eligió a los “Passarella”. Los argentinos merecemos salir campeones.