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En la carta que su hermano le escribió a Santiago Maldonado dice, entre otras cosas: “Sé que tal vez hubiera sido distinto si te quedabas en casa y no salías a reclamar por los más desprotegidos, por las causas justas y los pueblos originarios”. La frase, referida al compromiso del joven activista, cobró doble relevancia ayer, cuando miles de personas eligieron esa forma de manifestarse para exigir su aparición con vida.

También, cuando un grupo de personas que todavía no fue identificado eligió a los medios como blanco de un nuevo y cobarde ataque, buscando ensuciar el multitudinario reclamo, y mostrar disturbios en los medios que distraigan de la marcha. “Te busco y te seguiré buscando”, agrega Sergio en su carta. La de ayer, bajo la lluvia y el frío, fue la segunda marcha masiva convocada por la familia para exigir respuestas al gobierno nacional y la Justicia. Y 35 años después del fin de las dictaduras en nuestro país, la democracia exige que las marchas puedan ser realizadas sin ningún tipo de trabas desde el Estado: ni represión por diferencias ideológicas, ni infiltrados que busquen generar incidentes.

Porque la gente marcha cuando necesita gritarle al Estado. Para exigir respuestas a una necesidad que arde. La de ayer fue por Maldonado. Pero antes hubo otras, y sin lugar a dudas le seguirán muchas más. Las de fines de 2001, cuando el gobierno de Fernando De la Rúa se aferraba a un poder que ya no tenía, marcaron una bisagra.

Las que se dieron tras la muerte del fiscal Alberto Nisman, por citar otro caso, para sostener un reclamo frente a un gobierno nacional que manejaba todos los resortes del poder institucional. También las hubo de menor trascendencia, pero que reclaman igual libertad. Allá lejos quedó la “reciente” protesta de la CGT del 22 de agosto.

Allí se llamó a un Comité Confederal que se realizará para definir que no habrá ningún tipo de protesta contra el gobierno de Mauricio Macri. En tiempos donde el orden y la libertad de circulación ganan espacio en discursos oficialistas, la marcha de ayer, y tantas otras, vuelven a subrayar la importancia de marchar, de movilizarse y exigir a las autoridades. Porque de eso se trata. El Pueblo se los demanda.