Por Jorge Cicuttin
@jorgecicu

Hay mediciones sencillas, de esas tan evidentes que no hace falta recurrir a consultoras o analistas económicos. De esas que se notan todos los días en los bolsillos del ciudadano común.

Una de estas tiene que ver con lo que ocurre con los alquileres y las expensas. Para pagar un alquiler, un argentino está pagando –en términos generales-, un 45 por ciento de sus ingresos. Este porcentaje, sumando los servicios y las expensas, puede llegar al 70 por ciento de los ingresos.

Sí, a algunos les queda apenas un 30 por ciento de sus salarios para “vivir”. Es decir, para los alimentos, el transporte, vestirse, comprar medicamentos y otros gastos de los llamados “menores” y que hoy se han convertido para muchos en un lujo.

En este punto, los administradores de consorcios reconocen que la morosidad en las expensas está llegando a niveles históricos. Cerca del 30% de los departamentos de la Ciudad de Buenos Aires registran deudas en los gastos comunes correspondientes a las expensas. Es decir, uno de cada tres departamentos tiene deuda. Y esto, además de los inquilinos, incluye también a los propietarios de esos inmuebles.

Es duro. Son datos duros de la realidad que cualquiera los puede constatar. No hay más que llegar a fin de mes y hacer las cuentas de los gatos en sus familias.