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En la política, como en el ajedrez, anticiparse al próximo movimiento del enemigo puede dar muchas satisfacciones. Y para los que aún creen que el gobierno "no sabe nada" de política, va siendo hora de cambiar de opinión. Durante estos últimos días el oficialismo se vio envuelto en una fuerte polémica cuando se conoció el contenido del nuevo manual bonaerense de Ciencias Sociales para sexto grado.

En él, se imparte a los alumnos información sobre la actual gestión, subjetivada a su favor. Cualquier parecido con la didáctica escolar en épocas peronistas, tan criticada, es mera coincidencia. Tal atropello tuvo repercusión apenas en las redes sociales, que no son el pensar de un país ni dirimen resultados electorales.

Luego sobrevino la "marcha de Moyano". Aunque en la movilización las remeras verdes de Camioneros fueron mayoría, hubo una porción importante a la que no le importan los problemas judiciales de Don Hugo pero quería expresar su descontento. El discurso de  Hugo Moyano, dispuesto a "entregar su vida" aunque nadie le pidió tanto, le echó un manto de parodia al asunto.

También, la dispersa oposición se hizo presente, pero de ella se destacó la imagen de un Máximo Kirchner tan delgado que la pregunta de la mayoría era si el poco probable heredero K estaba enfermo. Otra bombucha de agua. Pero por si alguien empezaba a especular con que allí se sembró el germen de una alianza opositora que le haga algo más que cosquillas a Mauricio Macri, cayeron del cielo unos imperdibles audios de la dupla que hace las delicias de grandes y chicos: Cristina Fernández y Oscar Parrilli ofrecieron otro adorable show de insultos y demostraciones de irrespeto por aliados y rivales. Listo. La ex mandataria dejó de ser un fantasma.

Este jueves se supo que Macri se lesionó jugando al pádel con Patricia Bullrich, el único golpe que acusó esta semana. Sin dudas, es un Presidente con suerte. La pregunta es: ¿qué hará para demostrar que merece su buena estrella?