Multitudianaria marcha por la salud de Francisco
Por Alicia Barrios.
Pasaron cuatro días sin que ningún periodista mate al papa Francisco. A la misma hora en Roma, el cardenal Michel Czerny, en el rezo del Santo Rosario por Francisco, se unió desde la Plaza San Pedro a los fieles que llegaron a la Catedral de Buenos Aires bajo el lema “Amor con amor se paga” para orar por Bergoglio.
Se celebró la marcha de la luz, las velas, las candelas, caminando concentrados en la piedad popular. La procesión arrancó en Avenida de Mayo y 9 de Julio hasta Plaza de Mayo. No faltaron los cartoneros, con sus carros. Hubo asistencia perfecta.
De la nada se sumaron más de cuatro mil personas. Los convocantes fueron los amigos de Bergoglio, entre quienes se destacó la presencia de Juan Grabois, recién llegado de Roma y quien pasó cinco días ayunando y rezando frente al Gemelli, para luego regresar con fe infatigable y tristeza inevitable.
El cardenal Czerny es jesuita, canadiense y presidirá la misa por el Jubileo de los Voluntarios, donde leerá la homilía que fue preparada por el mismísimo Francisco en su estadía hospitalaria.
En Buenos Aires, el padre Alejandro Russo, rector de la Catedral y favorito de multitudes, fue quien recibió a los fieles que explotaron el templo o siguieron la oración desde la calle. Hombre sabio, con las palabras justas y al alcance de todos, llamó a todos a rezar después de la marcha, iluminando las calles de Buenos Aires.
Habló del sentido de la fe del pueblo de Dios, que hoy cree profundamente que el Papa, quien trajo el oxígeno a la Iglesia, siga caminando con nosotros.
El Papa sigue recuperándose, no como todos los “contreras de siempre que quisieran que no fuera así (sic)”. Gritemos todos juntos: ¡Viva el papa Francisco! Después de ese grito de corazón, con las manos en alto se rezó el Padrenuestro.
Bergoglio está presente en la memoria y el amor de los fieles. A partir de hoy, en las canchas, empezando por San Lorenzo, el club de sus amores, flamearán banderas con las leyendas “Fuerza papa Francisco” y “Francisco querido, el pueblo está contigo”. Se va alegrar hasta el infinito. Hay gestos populares que sanan los corazones y llenan de oxígeno los pulmones. “Francisco primero, te quiere el mundo entero”.

