fgolender@cronica.com.ar

@fgolender

La crecida del río Pilcomayo en la provincia de Salta dejó 10.000 evacuados y un sinfín de necesidades a cubrir. En una semana de graves desastres naturales que azotan al país, como los incendios rurales en La Pampa -donde calculan unas 600.000 hectáreas afectadas-, la situación crítica que se vive en el extremo norte requiere de la solidaridad de todos y de la atención inmediata del gobierno nacional. Se necesitan elementos de higiene y limpieza, ropa, botas de goma, agua, alimentos y víveres secos, leche en polvo, fósforos y repelentes de insectos. También, colchones para la vuelta a casa.

En la ciudad de Buenos Aries, la Red Solidaria, por ejemplo, está recibiendo donaciones para los damnificados en la sede de la Facultad de Economía de la UBA, en avenida Córdoba 2122. Ayer, el gobierno de la provincia de Salta llevó a cabo una “evacuación masiva” en el extremo fronterizo de Rivadavia Banda Norte.

La situación fue y es desesperante para las miles de familias que marchan en caravanas hacia terrenos con altura; en algunas zonas todavía pasan los equipos y vehículos pesados para rescatar a pobladores. Para colmo, el pronóstico indica que en Bolivia seguirá lloviendo.

Todo esto, a un año del alud en Volcán (Jujuy). La solidaridad del pueblo, como siempre, será un factor fundamental para aquellos que perdieron todo. No se oye ni se ha visto (todavía) a mucho gobernante y/o funcionario manifestarse al respecto, en pos de darle visibilidad al calvario que para muchos salteños recién empieza. Es menester que el Estado nacional provea la ayuda requerida y que la voz oficial llame al compromiso de todos los que puedan aportar algo a los camiones con donaciones que partirán en los próximos días. No es prioridad un partido de fútbol en la provincia vecina al desastre.