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@javiercarrodani 

Faltan 20 días para que Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner inicien su mandato de cuatro años como presidente y vicepresidenta de la Nación. Tras la última reunión entre ambos, prácticamente quedó definida la integración del gabinete de ministros y funcionarios que estarán a cargo de los principales organismos del Estado nacional. No obstante, hay varios lugares que todavía no fueron confirmados.

En cuanto a los lineamientos de gestión, hay pocas precisiones sobre varios temas, aunque el propio mandatario electo hizo énfasis repetidamente en que la lucha contra el hambre será un tema prioritario en su agenda, y de la mano de ese plan y de una reactivación económica se buscará ir reduciendo la indigencia y, a más largo plazo, también la pobreza.

En medio están las especulaciones, sobre todo de analistas económicos, acerca de qué instrumentos pondrá en marcha el futuro gobierno con miras a impulsar un aumento del consumo, y de esa manera generar un ciclo virtuoso que, por un lado, revierta la tendencia recesiva que ya superó el año y medio y, por el otro, le ponga un techo a la escalada de los índices de pobreza.

Ahora bien, más allá de las medidas que se adopten y los objetivos que se busquen, el elemento clave para lograr una salida real y consistente a la situación económica y social que deja el gobierno de Mauricio Macri es generar confianza en los propios argentinos. A diferencia de lo que tanto pregona el PRO, en el sentido de que deben generarse las condiciones para que crezca la inversión productiva extranjera, antes que eso debe generarse un proceso similar, pero a cargo de las empresas con sede en la Argentina y de ciudadanos argentinos, en especial de aquellos que tienen fondos en el exterior.

Si el capital de los argentinos pone a funcionar la economía, no habrá otro elemento más convocante para quienes desde otros mercados se interesen en oportunidades de negocios en el país. El tema es cómo generar la confianza. Para eso, lo fundamental es emitir un mensaje de previsibilidad.

Hay que fijar reglas, las cuales podrán gustarles más o menos a los mercados y a los distintos sectores sociales. Pero lo principal es dar la señal contundente de que esas reglas van a ser sostenidas, si se puede, todo el mandato. Cambiar sobre la marcha puede complicar todo.

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