@jorgecicu

Entre las críticas a la política económica del gobierno, se suele escuchar que "la más castigada es la clase media". El pequeño empresario repite que no puede producir con tasas de interés tan altas. El comerciante despotrica contra lo costoso que es "cambiar un cheque". Quien tiene un auto nuevo se queja por el costo del seguro, el aumento de la nafta y, sin duda, los precios de los peajes.

Hasta Eduardo Costantini, una de las personas más ricas de la Argentina, dijo que la crisis “se siente” en el exclusivo barrio privado Nordelta -del cual es dueño-, y que en el país "muchos dejamos de ser billonarios", es decir, tener más de mil millones de dólares. Cada queja, cada reclamo, tiene sus razones, sus motivos. Todos nos miramos el ombligo y entendemos la realidad desde el lugar que ocupamos en la pirámide social. Fue así y sigue siéndolo. La subjetividad es imbatible. Pero hay datos duros que demuestran, más allá de las miradas sectoriales, que algunos pierden más que otros en las cuestiones básicas de nuestra vida diaria.

El Indec acaba de publicar los valores de la llamada Canasta Básica Total (CBT) y de la Alimentaria (CBA). En octubre, una familia -pareja con dos hijos menores-, necesitó un ingreso de $24.241 para no caer en la pobreza y $9.735 para no ser indigente. En este último caso estamos hablando de obtener la cantidad mínima de comida para subsistir. Los aumentos son del 7,5%, casi dos puntos por arriba de la inflación, que fue del 5,4%.

En los últimos doce meses, ambas canastas aumentaron por arriba del 50 por ciento. Qué significa esta diferencia, que los alimentos básicos, así como las tarifas de transporte y servicios -por ejemplo el gas-, gastos que no se pueden evitar, están por arriba de la inflación. Y por supuesto que superan las mejoras de los salarios, jubilaciones, asignaciones familiares y subsidios varios. La AUH, por ejemplo.

Ejemplos del Indec, en el último año el pan francés aumentó su precio en un 84% y los fideos guiseros, en un 80%. Lo básico, por las nubes. Estos porcentajes muestran que los sectores medios bajos y bajos son los más afectados por la crisis. Lo básico para subsistir, los gastos que no se pueden evitar, se escapan de las posibilidades de sus bolsillos. Cuando se dice que “la plata no alcanza”, pensemos que para algunos -y no pocos-, esa frase significa la caída en el abismo.