El caso Santiago Maldonado se apoderó de varios sectores de la sociedad.

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La desaparición de Santiago Maldonado movilizó a una importante porción de la sociedad argentina. El joven de 28 años, cuyo paradero se desconoce desde el 1º de agosto pasado, participó en una manifestación en Chubut en la que se pedía la liberación del líder mapuche encarcelado, Facundo Jones Huala.

Es importante recordar las circunstancias en las que se vio por última vez al artesano platense, porque el suceso se viralizó como reguero de pólvora en redes sociales y llegó hasta las canchas de fútbol. Ayer, la Ctera encendió la mecha al entregar un instructivo en el que se daban “orientaciones didácticas para el aula, nivel inicial”.

De inmediato, muchos padres saltaron enfurecidos a rechazar la iniciativa, por considerar que el contenido tenía mucho que ver con política y nada con cuestiones pedagógicas. La polémica se instaló con celeridad y puso de manifiesto que la mentada grieta instaurada durante la administración kirchnerista sigue en carne viva y esta vez llegó hasta el aula.

Una encuesta de Crónica TV en Twitter mostró que el 37% de los participantes estaba de acuerdo con la medida y el 35% que no, dado que les parecían muy chicos. Y sí, explicar el caso de un muchacho desaparecido en medio de una manifestación en la que se acusa a la Gendarmería de golpearlo y llevarlo en un móvil suena fuerte para chicos de 6 u 8 años.

A esa edad, los alumnos aprenden a sumar, restar, dividir, a leer, separar en sílabas y a cantar el himno. En un país con graves deficiencias en la formación escolar, que exhibe números alarmantes año tras año, suena imperativo profundizar en los programas educativos tradicionales. Más allá de las consideraciones de cada quien, preocupa que en nuestro país se siga hundiendo el cuchillo en la división de la sociedad por cuestiones políticas.

Está claro que la oposición tomó el caso Maldonado como emblema para endilgarle al gobierno nacional una supuesta política de endurecimiento ante los reclamos sociales. Y la propia administración de Cambiemos hasta ahora mostró pocos reflejos. Que sirva, paradójicamente, de enseñanza.