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Si cada hogar argentino tuviera la capacidad de modificar los compromisos de su propio presupuesto tanto como el equipo económico del gobierno puede hacerlo con el suyo, abril sería un mes sin mayores preocupaciones en el bolsillo de los argentinos. A la ronda de aumentos que se aplicó en el verano le sigue la del flamante otoño: el gas, el agua, los colectivos, trenes y subtes (este último aún judicializado) se volverán a ajustar.

En diciembre último, funcionarios del Ministerio de Hacienda informaron que se modificaba un objetivo clave del Presupuesto nacional (aprobado una semana antes). La meta de inflación pasó así de 12% a 15%. El jefe de gabinete, Marcos Peña; el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, y los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne, y de Finanzas, Luis Caputo, fueron los encargados del anuncio.

Pocos días después, el techo tácito a las paritarias salariales (hoy comprobado como real a la luz de los acuerdos sellados) se colocaba en el mismo orden. "Tenemos una pauta inflacionaria revisada. Las paritarias son libres. Lo que sí consideramos es que es muy importante que la sociedad se comprometa con esta meta del 15%", sostuvo en enero el ministro del Interior, Rogelio Frigerio.

Entre enero, febrero y marzo llegaron todas las boletas de los servicios con incremento (aquellas que habrían sido demasiado antipáticas durante la campaña electoral para el Congreso). Se aplicó el primero de varios cambios graduales en el boleto de colectivo y tren. El primero, por ejemplo, subirá 11% más en abril, lo que significará un 50% más de lo que valía en enero y llevará el tramo que hoy vale $8,50 a $9,50.

El subte pasará a costar $11 en abril y $12,50 en junio, aunque falta la última palabra que la tiene la Justicia. Ya para mayo, el agua subirá 26%, según se anunció esta semana, y otro tanto le tocará al gas. Para enfrentar este escenario, el equipo económico de cada hogar, compuesto por uno o más trabajadores, no tiene la opción de reformular sus metas económicas, ponerles techo a los aumentos de los servicios o revisar su salario y ganarle a la inflación. A diferencia de aquellos que toman las decisiones en el país.