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Con la serie de reformas que ha decidido impulsar después de su triunfo electoral de octubre, el gobierno nacional parece repetir una estrategia que en su primera versión terminó dándole un buen resultado. Allá por los primeros meses de gestión, la rebaja de retenciones al campo y a la minería, la quita inicial de subsidios a la electricidad, gas en red y agua potable, más el aumento tarifario en cada uno de estos servicios, las subas en los combustibles, que derivó en traslado a precios y en una pérdida de poder adquisitivo de la mayoría de la población, conformó un panorama que despertó frustración y hasta cierta desilusión con el gobierno.

Para peor, algunos funcionarios destacaban la actitud de reconocer errores y dar marcha atrás con las medidas más polémicas, sin contemplar que el margen para cometer fallas es escaso, y más en una situación económica y social tan terminal en la que aseguraron que estaba el país al momento de asumir la administración estatal.

Pasó 2016, con una inflación del 40% (largamente superior a la del 25 prevista oficialmente) y un retroceso del PBI del 2%. Este año ha sido el del cíclico "rebote" que caracteriza a la actividad económica argentina desde la crisis financiera mundial de 2008: un año se crece, al siguiente se estanca o se retrocede.

A resultas de lo cual 2017 se ubicará en un Producto similar al de 2015, 2013 y 2011. Pero, además, la inflación también será más alta del proyectado 17%. Se estima entre 22 y 24%. El desafío para 2018 es consolidar la recuperación, pero con las medidas que se han anunciado tanto a nivel impositivo como laboral y jubilatorio, ya hay varios sectores que salieron a quejarse porque aseguran que se verán afectados.

Súmese a esto la nueva etapa de subas de tarifas y quita de subsidios, que incluirá también al transporte de pasajeros. Todo esto volvería a impactar negativamente en la economía. Quizá la apuesta sea que en unos meses se puedan absorber los impactos y ya cerca de 2019 otra vez la situación tienda a mejorar.

El discurso oficial ya se puede vislumbrar: "Se han realizado muchas de las reformas necesarias para poner a la economía del país en sintonía con el mundo, tanto a nivel productivo como de reglas de juego. Ahora sí las inversiones empezarán a llegar en gran escala".

Podría ser la base con la cual el presidente Mauricio Macri busque su reelección, algo que ya se dejó entrever desde Cambiemos. Mientras tanto, gran parte de la población deberá, o bien aceptar los sacrificios que se pidan en nombre de un futuro mejor, o bien aspirar a que en dos años se conforme una alternativa seria de poder con otro proyecto, algo que por ahora se ve muy difícil.