Para aquellos argentinos que, como quien esto escribe, superan los 40 años, resulta inevitable asociar el cúmulo de elogios que la directora del Fondo Monetario Internacional ( FMI), Christine Lagarde, viene haciendo en los últimos días a la política económica del presidente Mauricio Macri con una actitud muy similar prodigada hace ya dos décadas por quien entonces encabezaba ese organismo, Michel Camdessus, hacia el rumbo que llevaba la gestión del ex jefe de Estado Carlos Saúl Menem.

En aquel entonces, la Argentina tenía contraídos préstamos del FMI, por los cuales, además de ir pagando o refinanciando periódicamente el capital y los intereses de esas deudas, cada tanto recibía misiones de funcionarios y técnicos del organismo que revisaban las cuentas públicas y “sugerían” recetas para reducir los niveles de déficit fiscal, que casi siempre tuvo la administración económica del país, entre otros ítems. Habitualmente, esas recetas incluían recortes en partidas presupuestarias que, con el paso de los años, fueron denominadas de forma genérica como “medidas de ajuste”.

Allá por 1998, Camdessus invitó especialmente a Menem a una reunión de presidentes con el FMI y el Banco Mundial, que se realizó en Washington. Allí, el francés prodigó toda clase de alabanzas a la gestión del riojano. El tenor del discurso fue tal que al entonces mandatario estadounidense, Bill Clinton, no le quedó otra que aplaudir de pie y felicitar efusivamente a su par argentino, quien seguramente vivió uno de los momentos más gloriosos de su carrera política.

Como se recuerda, el final de ese proceso de una década de estabilidad -basado en la paridad uno a uno peso-dólar que fijaba la Ley de Convertibilidad- derivó en una fuerte recesión que el gobierno de Fernando de la Rúa no logró revertir. Y fue la negativa del FMI, ya bajo el mando del alemán Horst Köhler, a hacer un desembolso en diciembre de 2001 lo que generó la crisis del corralito financiero y el estallido social por todos conocido. Estamos en otra época y son otros los protagonistas, pero hay algunas coincidencias que perfectamente pueden generar preocupación.