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Ante la turbulencia cambiaria y financiera que derivó en el acuerdo con el FMI y la intensificación de los recortes en el gasto público, hace algunas semanas surgió en el equipo económico la idea de suspender la baja escalonada que se está aplicando a las retenciones a las exportaciones de soja.

Incluso algunos dirigentes de Cambiemos lo plantearon como una suerte de "gesto patriótico" por parte de un sector de la economía, que desde el primer momento de la gestión de Mauricio Macri fue favorecido con medidas concretas. Desde el vamos, el Presidente anunció la quita total de retenciones al maíz, el trigo, la carne y productos de economías regionales, y la reducción paulatina del porcentaje aplicado a la soja.

Primero del 35 al 30% y, posteriormente, medio punto porcentual por mes. En la actualidad, la alícuota está en 26%. También se removieron las restricciones que se conocieron como "cepo cambiario", lo que llevó la cotización oficial del dólar de 9,80 a 13,50 pesos antes de terminar diciembre de 2015.

El resto sobre la divisa estadounidense es conocido. En los casi 31 meses del actual gobierno, el billete verde más que triplicó su valor. Y dado que los precios de los productos que se exportan se rigen por los mercados internacionales y se venden en dólares, en dos años y medio todo el sector de producción y comercialización del campo vio crecer sus ingresos en más del 200 por ciento, lo que además duplica la inflación general acumulada en el mismo lapso.

Sin embargo, cuando trascendió la idea de suspender por un tiempo la rebaja de las retenciones a la soja, las entidades que conforman la Mesa de Enlace rural pusieron el grito en el cielo. Este martes, Macri les garantizó que la medida que beneficia aún más al sector seguirá adelante. Eso sí, mientras tanto, que la clase media dé propinas y changas...