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En las últimas 24 horas hubo por lo menos tres noticias muy diferentes entre sí en apariencia, pero que si rascamos un poquito tienen punto en común: un deficiente y caótico sistema de salud. Por un lado, varios casos de tuberculosis en la zona metropolitana encendieron las alarmas.

Es que esta enfermedad, que en gran parte del mundo está erradicada, en nuestro país tiene un promedio más o menos estable de entre 700 y 1.000 casos por año. Es decir que estamos acostumbrados a que haya tuberculosis, aunque mucho no se hable del tema. No es secreto que esta es "la enfermedad de la pobreza", ya que prolifera en ambientes con poca higiene, hacinamiento y prende especialmente en personas mal nutridas.

Por otro lado, una mujer de 41 años murió en Santa Rosa luego de una cirugía plástica. Sus familiares aseguraron que los estudios prequirúrgicos estaban muy bien, pero también que el médico que la operó no dio ninguna explicación y, a poco de intervenirla, se fue de viaje. Tamara Gómez es una más de la larga lista de personas que pierden la vida tras una operación supuestamente "menor" o "de rutina".

Y, finalmente, el drama de Pity Álvarez. O, más bien, de las víctimas de su camino de locura que hacen del crimen que cometió en la madrugada del jueves  un final casi esperable. Una figura popular, que protagonizó varios incidentes con armas de fuego, denuncias por maltrato, accidentes en la vía pública; todo marinado con sus propias declaraciones sobre sus ganas "de que la humanidad desaparezca" y la exhibición de pistolas a manera de accesorios domésticos.

Controles nulos o deficientes, presupuestos escasos o mal administrados, corrupción. Todo parte de un entretejido que nos mantiene sumergidos en el subdesarrollo. El mismo que habilita a que se hagan cirugías sin las precauciones necesarias, y no se castigue a los responsables de pérdida de vidas humanas.

Y la salud mental, quizás una de las más grandes asignaturas pendientes de nuestro Estado nacional. El combo es explosivo y de a poco percibimos lo mal que nos hace.