Por @ernestohadida

"Amo la traición, pero odio al traidor”. El apotegma, que en la vulgata justicialista podría atribuírsele a Juan Domingo Perón, pero la historia pone en boca de Julio César, define con rigor lo que piensa el círculo íntimo que rodea a Julio De Vido sobre Carlos Zannini, al que señala como hacedor de gran parte de los infortunios que persiguen al ex ministro de Planificación desde la muerte de Néstor Kirchner, en 2010.

“Fijate qué cantidad y calidad de las causas que tiene Zannini y te vas a dar cuenta de todo”, afirmó el pasado viernes en BAE Negocios un hombre que conoce a De Vido desde 1987, cuando el arquitecto ingresó a la función pública en Río Gallegos.

Lo cierto es que las sospechas en el entorno de De Vido sobre que Zannini “acordó” evitar el presidio con los operadores judiciales y políticos del oficialismo a cambio de la libertad del ex ministro no es nueva: el 22 de octubre, día de los comicios en los que Cambiemos arrasó, el ex secretario de Legal y Técnica durante los 12 años del kirchnerismo dijo a periodistas que el ex ministro de Planificación era “víctima de una persecución”.

Doce horas después, Zannini declaraba en los tribunales de Comodoro Py sobre el memorándum con Irán, un paseo inusual para el ex candidato a vicepresidente de Daniel Scioli que, a diferencia de su jefa política, Cristina Fernández de Kirchner, casi no tiene problemas en la Justicia desde el 10 de diciembre de 2015. “Pero al que hay que mirar es al que era el segundo de Zannini, Carlos Liuzzi”, señala a BAE Negocios la fuente.

“Dos jueces ya lo sobreseyeron por enriquecimiento ilícito. Y casualmente uno de ellos es el juez Luis Rodríguez, el mismo que lleva la causa de De Vido por malversación y desvío de fondos en la mina de carbón de Río Turbio, en Santa Cruz, y que le rechazó el pedido de eximición de prisión. Encima que Rodríguez sobreseyó a Liuzzi -a pesar de que el perito contable de la Corte Suprema sospechaba que hubo un enriquecimiento injustificado-, el fiscal de la causa, Ramiro González, no apeló”, finalizó visiblemente ofuscada la fuente. Como se indicó al principio de esta columna, todo comenzó tras el deceso de Kirchner, hecho del que ayer se cumplieron siete años.