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@LuisAutalan

En los días que transcurren en el país, y mucho antes también, desde la ironía intencional consideramos propicia la ocasión para que el VAR -sistema de video arbitraje en disciplinas deportivas- se aplique a la Justicia ordinaria. No en pos de ejercer la defensa no pedida por Amado Boudou, Julio De Vido, Juan Pérez o quien suscribe, sino en tren de considerar que algunas columnas básicas de la Justicia no se derrumbaron, sino que están plenamente vigentes: la presunción de inocencia, el derecho a juicio y otras que los hombres de Derecho podrán ilustrar con sapiencia.

Lo decimos incluso desde la certeza de que no somos “todos iguales ante la ley”, como la misma norma propone teóricamente. Dirán que “es así, y siempre lo fue”, pero se nos ocurre pensar que todo momento es propicio para tratar de encaminarnos rumbo a la igualdad.

Va de suyo que habrá que construir consensos para ello, en el ejercicio de persuadir y no de disciplinar, lo reseñan maestros de la docencia en derecho. Esas voces o sus escritos sostienen que en tal fin hay que cumplir con las normas sin mirar a quién y actuar de acuerdo a la ley, no a la presión política de turno. La senda contraria tiene destino preciso hacia un país sin futuro.

En este oficio de informar está vigente, quizá no de moda, que todos puedan tener la misma oportunidad de expresión, incluso la mayor responsabilidad está en defender el derecho de quienes no coinciden con nosotros ni en el uso de las vocales. Es básico ejercer la defensa de tales prerrogativas para quienes menos nos agraden. Caso contrario, respecto de climas sociales, cuestiones de época y choques fácticos o contrafácticos, deberá implementarse un “gabinete de VAR”, para que los expertos miren al detalle, en cámara lenta, con zoom y otros adelantos, los propios ejemplos -buenos y no tanto- del hombre.