"La verdad sale de la boca de los chicos", era la frase de cabecera de la célebre pediatra francesa Françoise Dolto. Francisco es un cultor de esta idea. Disfruta, se divierte con ellos. Les presta atención. Les enseña, juega. Para él, la alegría de los niños “es un tesoro que hay que proteger”. En Roma, el clásico de sus cumpleaños, cada 17 de diciembre, es festejarlo con ellos. En la Argentina hay anécdotas inolvidables. Una tarde en la curia me comentó que en una visita a una escuela les había estado explicando quién era el diablo. Hablando del bien y el mal.

Cuando terminó, quiso oír qué habían entendido y preguntó: “¿Quién se anima a explicarme quién es el diablo?”. De inmediato, un chico que no tendría más de seis años le contestó: “Yo sé quién es el diablo. El diablo es un hijo de puta”. Riéndonos a carcajadas, compartimos esa ocurrencia. Otra vez, en una misa por el Día de los Inmigrantes, Bergoglio -vestido de cardenalhabló ante muchas familias. Tres hermanitas se acercaron a preguntar quién era ese señor con gorro que hablaba tan bien. Les explicaron que era un padre, abuelo de todos. Fueron corriendo a increpar a la mamá: “Sos mentirosa, el abuelo no se murió, es ese que está ahí en el altar”.

No sólo a él le despiertan emociones y energía los chicos, sino que es recíproco. En su última homilía arquidiocesana de niños en el Parque Roca, sus palabras finales fueron: “Levanten la mano los que leen el Evangelio”. Apenas algunos lo hicieron. Él se lamento: “Ay, qué pocos chicos... esto está mal”.

Dirigió su mirada a los sacerdotes y jerarquía eclesiástica que estaban presentes y arengó: “A ver los curas, los obispos, muévanse para que estos chicos lean el Evangelio”. Bergoglio insistió ante los chicos: “¿Van a molestar a los curas, para que les enseñen el Evangelio?”. Y los despidió alentándolos: “Moléstenlos, porque los chicos están para hacer lío. Entonces el lío va a ser decir: Padre, enséñeme el Evangelio”. Esto fue en diciembre de 2012. Siete meses después, en el Encuentro de la Juventud en Brasil, lo repitió y quedó en la memoria de todos los jóvenes del mundo: “Hagan lío. No se olviden de hacer lío”.

Por Alicia Barrios

@alicia_barrios