@jorgecicu

Pasó el Mundial de Rusia, terminó el debate caliente sobre la legalización del aborto y hasta va perdiendo fuerza la causa sobre los cuadernos del chofer Centeno. Otra vez volvemos a mirar nuestros bolsillos. Y los notamos cada vez más flacos. Agosto se ha convertido en un mes brutal para la economía de la mayoría de los argentinos. Inflación, tarifazos, aumentos en las prepagas y en los colectivos y trenes, subas en los combustibles y en la carne. Y la lista sigue. Vemos los indicadores económicos y nos damos cuenta de que vamos para atrás. Cada vez peor.

Si alguna mejora de la economía hubo en 2017, este primer semestre de 2018 la destrozó. El riesgo país llegó ayer a los 701 puntos. Hay que volver al convulsionado período electoral de 2015 para encontrar uno tan alto. Para atrás. La pobreza volvió a subir en tres puntos y estamos en el 33% de pobres. En los últimos meses, un millón y medio de argentinos volvieron a caer en la pobreza. Para atrás. La utilización de la capacidad industrial descendió al 61,8%.

Incluso baja más en rubros como textiles y alimentos. Hay que volver a 2002, período poscrisis de 2001, para encontrar números tan bajos. Para atrás. Pensamos que la “turbulencia cambiaria” -a decir del presidente Macri- había pasado. Y ayer el dólar llegó otra vez a los 30 pesos. Para atrás. La actividad económica medida por FIEL baja a un ritmo interanual del 6%. Se perdió lo que había mejorado en 2017. Otro indicador para atrás.

Este lunes llega la misión del Fondo Monetario Internacional a tomarle examen al gobierno. En Washington negociaron un techo inflacionario del 32%. ¿Cómo le explicarán que ya hay que pensar en un 35%? Muchos temas están ocupando la atención de los argentinos en estos días. Nadie dice que sean temas menores, ya sea hablar del aborto o de la corrupción. Pero cuando a la gente no le alcanza la plata para llegar a fin de mes, esto aparece en el primer lugar. Y en esto vamos para atrás. Si algo se había mejorado, ya quedó hecho polvo.