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@analiacab

En un país donde mandan los contrastes, hubo dos postales registradas este martes que ilustran el divorcio entre el gobierno y una gran parte de "la calle". Mientras las apacibles playas de Chapadmalal prestaban escenario al retiro espiritual del Presidente y su gabinete, las baqueteadas avenidas porteñas se agitaron, una vez más, al ritmo de numerosos cortes y marchas bajo la consigna "contra el ajuste y los despidos".

Sin duda este es un momento clave en la pulseada que el Ejecutivo mantiene con el sindicalismo "rebelde". Si bien hasta ahora parece haber caído bien en la opinión pública la ola de procesamientos y detenciones a dirigentes acusados de corrupción, la realidad económica siempre pesa más.

Y ante una nueva seguidilla de aumentos en febrero, justo cuando comienzan a discutirse las benditas paritarias, esos "muertos en el placard" que se fueron dejando a lo largo de los últimos meses -trabajadores del Inadi, despedidos de TDA, Cresta Roja- encontraron en la actual situación de bronca la chance de vehiculizar con más ruido sus propios conflictos, de poco peso específico propio.

El gremio docente bonaerense es punta de lanza del frente más difícil para el gobierno. Roberto Baradel ya rechazó la propuesta de María Eugenia Vidal y encendió la mecha de cada verano. Quizá como nunca antes, detrás de este sindicato se encolumnarán grupos más pequeños y menos representados que no vieron hasta ahora solucionados sus reclamos: puestos de trabajo, prestaciones sociales y derechos perdidos.

Y por supuesto no hay que dejar de advertir las manifestaciones de este jueves como preludio de la del miércoles 21, con la que Hugo Moyano planea medir fuerzas con Macri, ya decidido a darle la espalda y dejarlo afuera de muchos negocios con el Estado. Unidos por el espanto, los que hoy están perdiendo presentarán pelea y la muñeca política de la Casa Rosada será puesta a prueba.