Por Jorge Fernández Gentile
suplesdomingo@cronica.com.ar

El mundo está repleto de misterios que no se pueden resolver con una simple investigación o una mirada liviana de lo que se asentó desde hace siglos en diferentes sitios.

Uno de esos casos son las Pirámides de Güímar. También conocidas como Majanos de Güimar o Chacona, se ubican en la costa este, a unos 26 kilómetros de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, corazón del archipiélago de las Islas Canarias, de España, en pleno océano Atlántico, al oeste de Marruecos, enfrente del África.

Y aunque muchos sospechan sobre lo que se puede ver en el llamado Parque Etnográfico de esas paradisíacas islas y la relacionan a la perdida Atlántida, ese continente que habría alcanzado una elevada civilización antes de desaparecer. Pero todo hace suponer que esas edificaciones fueron hechas mucho después, más precisamente en el siglo XIX, cuando se limpió el terreno para explotar conchilla.

A pesar de muchas especulaciones, las pirámides o Majanos de Güímar se encuadran históricamente en el siglo XIX, época de la explotación económica en las islas Canarias de la cochinilla, un insecto parásito de la tunera o higo chumbo del que se extrae un tinte muy apreciado en aquella época en que aún no existían los tintes sintéticos.

La explotación de la cochinilla era muy rentable, tanto que se prepararon para su explotación numerosas fincas que, hasta entonces, habían permanecido estériles debido a la mala calidad del suelo, normalmente formado por piedras volcánicas.

Ser precavidos

A veces los investigadores, en pos de llegar a la verdad, adelantan presunciones que después no son reales. Eso le habría sucedido a Hederyahl.

Limpieza y amontonamiento

Así las piedras extraídas en la limpieza se almacenaban formando estructuras piramidales como las de Güímar. Existen aún hoy numerosos ejemplos de estas construcciones agrícolas y hasta hace pocos años la memoria oral de los ancianos del valle de Güímar recordaba estos trabajos de limpieza y amontonamiento de piedras.

Además, para certificar lo sucedido en Güímar, existen tanto un acta notarial de compra del terreno y de una propiedad construida en el sitio, fechada en 1854, en que la presencia de las pirámides no se menciona.

De igual manera, hay un documento de partición, fechado ya en 1881, en el que estas estructuras son mencionadas por primera vez, lo que concordaría con el hecho de que se iban construyendo conforme se explotaba la extracción de la conchilla.

Un noruego investiga

En 1991 el antropólogo noruego Thor Heyerdahl, entre sus muchos viajes por Europa, recaló en Tenerife para examinar detenidamente las Pirámides de Güímar. Un artículo en un diario local de la isla había llamado su atención. Fue entonces que salieron a la luz las dudas. ¿Fueron construidas según los principios arquitectónicos empleados siglos atrás en el Viejo y Nuevo Mundo?

El antropólogo encontró similitudes con pirámides de Sicilia, México, Mesopotamia, Polinesia y Perú. Sin embargo, sobre el origen y antigüedad de esas pirámides, eran mucho más antiguas que las canarias, aunque luego algunos vieron un aspecto lucrativo y llevaron a la confusión, un tema que está debidamente registrado en los catastros de las islas.

Nada de Atlántida, y sí un posicionamiento de las piedras, por quienes limpiaron el terreno, que bien podría tener relación con las dos puestas del sol en las sorprendentes islas Canarias, uno de los sitios más turísticos del mundo, por las bondades del clima y porque es una atracción para personas de alto poder adquisitivo, que recalan allí.

Los estudios que desechan la teoría

La explicación que se da en el parque temático de llegar, y porque el investigador noruego Thör Heyerdahl intentó probar, aparentemente sin suerte, la teoría de la interconexión con pirámides halladas en México, Guatemala, algunas ubicadas en el Mediterráneo e incluso las de Egipto y en la lejana Polinesia.

De todas maneras, lo que está claro es que una serie de estudios realizados por investigadores de la Universidad de La Laguna junto al Instituto de Astrofísica de Canarias, tanto sobre el terreno circundante como acerca de la orientación de los apilamientos demostraron que las Pirámides de Güímar siguen una orientación astronómica a los solsticios de verano e invierno, dado que en el parque se produce una doble puesta de sol.

El parque etnográfico de las Pirámides de  Güímar.

Esta teoría supondría la constatación de que el conocimiento astronómico se transmitía entre los diferentes pueblos a pesar de la separación que estás pudieran tener.

El conocimiento era capaz de cruzar el mar mucho antes de lo que los historiadores pensaban. Esto era lo que defendía Heyerdahl, pero el estudio da por tierra esa evaluación.

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