Esta semana en Crónica Paranormal, Marco Bustamante nos cuenta la historia de un polémico símbolo del catolicismo, el Santo Sudario. Actualmente custodiada en la Capilla de la Sábana Santa, esta tela de lino ha dado que hablar y mucho entre los historiadores y teólogos.

Su lugar de descanso fue construido a finales del siglo XVII y desde entonces se encuentra allí. Vamos a explicar ahora la historia de este controvertido objeto. Según se cuenta, esta tela fue la que acompañó a Jesús de Nazaret al Santo Sepulcro, luego de que fuera crucificado hace más de 2000 años. Por este motivo, la tela deja ver una suerte de rasgos, que según los defensores de esta teoría, pertenecen al rostro del propio hijo de Dios.

Esta tela es una de las reliquias más importantes del católica.

Su existencia se menciona en la Biblia, precisamente en el Libro de Mateo, capítulo 27, en donde se redacta que José de Arimatea, quien fue dueño del sepulcro donde fue sepultado Jesús, expresó que “lo envolvió en una sábana limpia y lo puso de nuevo en su sepulcro”.

La Iglesia Católica todavía no se ha pronunciado sobre la aceptación o el rechazo de este símbolo, sin embargo, allá por 1958 el Papa Pio XXI autorizó su imagen en la devoción catlótica de los creyentes hacia la figura de Jesús.

Actualmente solo exhibe una vez por generación, la última previa a la extraordinaria tuvo lugar el siglo pasado, en 1978. Solo en cinco semanas, más de 3 millones de peregrinos visitaron este símbolo.

Esta pieza solo se exhibe una vez por generación.

Según el libro de Mark Oxley, “El reto del Manto: Historia, Ciencia y la Sábana Santa de Turín”,  no fue hasta 1898 cuando un fotógrafo amateur logró capturar imágenes del famoso manto, lo cual esclareció varios rumores e historias que circulaban sobre él.

“Manchas de sangre y heridas pueden verse claramente en él. Sin embargo, los descubrimientos de Pia no fueron bien recibidos por algunos no creyentes quienes criticaron el estudio y empezaron los cuestionamientos sobre su autenticidad”, redactó Oxley en dicho linbro.

Además afirmó que estos cuestionamientos solo lograron aumentar el interés existente por esta tela. Años después, en 1931, comenzaron a sacarle fotografías más nítidas y en 1969, un arzobispo de Turín permitió que un grupo de científicos pudiera examinar esta reliquia.

Por lo tanto, el sudario fue sometido a todo tipo de pruebas, como rayos X, fluorescencia y otrásquímicas durante 120 horas. Esta investigación determinó que la pieza no contenía pruebas de fraude o de haber sido falsificada. Por ejemplo, no se encontraron rastros de pintura, colorantes o pigmentos de cualquier tipo.

Así te lo cuenta Marco Bustamante