Por Marcelo Peralta Martínez
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El reconocido periodista de espectáculos y compañero en Crónica, Luis Ventura, contó al aire una experiencia paranormal que le tocó vivir y en diálogo con el suplemento reveló que “esta no es la primera vez que me pasa” al recordar que aun mantiene una especie de contacto con sus padres fallecidos.

El popular conductor brindó detalles de una historia que no tiene desperdicio y realmente eriza la piel de propios y extraños, al escucharla.

Un suceso lo marcó

El panelista de “Fantino a la Tarde” reveló durante una emisión del ciclo que tuvo una “conexión” divina con sus progenitores.

Luego, ante nuestra consulta se explayó: “Siendo un niño, mi padre los sábados cuando tenía franco, a la mañana compraba claveles, y nos llevaba al cementerio de Avellaneda a las tumbas de mis abuelos y tío. Así, nosotros cumplíamos con el armado de la ofrenda floral, los floreritos y eso, luego rezábamos nuestras oraciones y nos íbamos”, manifestó Ventura y agregó: “Esto para mi familia era todo un acontecimiento porque después de ahí mi viejo nos llevaba a almorzar. Eran jornadas de alegría, de luz”, y luego subrayó: “un día cuando llegamos a la tumba de mis abuelos había desaparecido todo el ornamento y los floreros era un pozo. Entonces fuimos hasta la administración del cementerio y nos dijeron que se había vencido el plazo de la tumba y que los huesos habían sido tirados en una fosa general. Nos quedamos sin tumba, sin restos y sin pasado sin ese lugar. Por eso mismo me juramenté que nunca me iba a pasar porque iba a guardar las cenizas de mis antepasados”.

Así, Luis continúa su relato: “Es por eso que en mi pieza tengo las cenizas de mi papá y de mi mamá” recordó emocionado, y añadió: “tengo una capillita con mis santitos, mis floreritos y cuando me toca vivir alguna situación decisiva yo elevo mi oración, le pido a mis viejos, a Dios, a la Virgen. Fue así como yo, que necesitaba definir una situación importante, me pongo a rezar y le pido a mi viejo para poder tomar la decisión correcta que me diera una señal...”.

Fue entonces cuando Ventura cuenta la experiencia vivida: “Como todos los días, yo les enciendo una candelabros, una velitas que tengo que pongo en su altar o nichos digamos. Recuerdo que encendí las dos velitas, que más o menos, el tiempo de duración es de hora y media, dos horas a lo sumo y se apagan”.

Pero enseguida explica que “la señal fue que yo las encendí a la mañana y pasó todo el día. Me fui y volví, más tarde me acosté a dormir y recé como siempre, el tema es que me levanté a las 3, 4 de la mañana y la vela que estaba sobre la urna de mi papá estaba encendida, ardiendo. Para mi se habían apagado pero uno de los candelabros se estaba encendiendo. No me digas por qué o cómo. Estaba ardiendo y se tendría que haber apagado a las doce o una y eran las cuatro de la mañana del otro día”. El querido Luis concluyó su relato al sostener que “lo tomé como una señal y respuesta a lo que le había preguntado, para mi fue como un mensaje”.

DE PADRE E HIJOS

EL ABUELO SIEMPRE PRESENTE

Tras recordar el reciente episodio, Luis Ventura señaló que “Antonito, mi hijo menor, siendo muy chiquito hizo en el jardín un dibujo que era, digamos la actividad era usar temperas y dibujar sobre un papel haciendo manchas”.

“Mi papá tenía una manera de comunicar cuando algo le había salido bien, él ponía el puño cerrado y tiraba un pulgar hacia arriba. Siempre que el resultado de lo que hacía era positivo él hacía eso, como un festejo, y en el dibujo que hizo mi hijo hay una señal”, recordó y explicó que “en el medio de la mancha, hay un sector donde podes buscar y ves como se dibuja el rostro de mi papá”.

Además, “hay una figura, una semejanza con una foto que yo tengo que sale como una manito donde se ve claro un brazo que sale con un puño cerrado y un pulgar, adentro de la mancha y para mí fue una señal yo le doy un significado muy importante”.

Por M.PM.