Por Prof. Antonio Las Heras
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El análisis etimológico del término "parapsicología" indica que el prefijo griego "para" significa "al lado". Podría entenderse como algo que está "al lado" de la psicología. Esto es válido, visto desde cierto aspecto, porque los fenómenos parapsicológicos no son sucesos procedentes del "más allá", como suele decirse, ni están originados por una fuerza misteriosa: los produce la persona humana y son parte de su constitución misma. Pero ¿por qué "al lado"? Debido a que se trata de acontecimientos poco habituales que no están originados por lo psicológico, sino por un factor distinto, diferente.

La parapsicología tiene un objeto de estudio propio y particular: el factor que causa los fenómenos llamados "parapsicológicos". Aunque ya adentrados en el siglo XXI es reconocida por sus características científicas en el mundo académico, hay quienes siguen prejuzgando que lo parapsicológico es algo que carece de predictibilidad que permita el enunciado de leyes con las cuales discernir con más exactitud posible los hechos de esta naturaleza. Esto es falso. Ya desde 1930 se sabe que en un laboratorio de parapsicología es posible determinar si una persona, en un momento y con variables intervinientes determinadas, tiene actividad clarividente, precognitiva o telepática. También es posible determinar mediante la experimentación en laboratorio la producción de fenómenos psikinéticos, la acción del factor parapsicológico sobre la materia, incluyendo objetivos orgánicos.

La cuestión parapsicológica estuvo siempre presente desde inicios de la humanidad. Cuando el ser humano se hallaba desnudo, de ropa y de entendimiento frente a la naturaleza, solía atribuir todo al "más allá". Los primeros humanos se cruzaron muchas veces con acontecimientos parapsicológicos otorgándoles explicaciones mágicas. No podían explicarlo de otra forma. Aunque la parapsicología es una rama reciente de la ciencia, es fácil rastrear la presencia de su fenomenología en todas las culturas antiguas. ¿Por qué se demoró tanto en aceptar que son hechos provocados por los mismos humanos? Seguro que por el tradicional temor a lo desconocido o al cambio, en particular si procede de nosotros mismos. Es más sencillo estudiar planetas del sistema solar que decidirse a conocer las esencias íntimas que nos constituyen como humanos.

Existen indicios de actividad parapsicológica en todas las culturas antiguas. Basta mencionar oráculos (el dedicado al dios Apolo en Delfos pasó a la fama en el tiempo y del saber de cultura griega), y en Oriente las Escuelas de Sabiduría, como la del Templo de Sais (Egipto), de donde se obtuvo el conocimiento de la existencia de la Atlántida. El hombre antiguo vivía intensamente lo mágico. Advertía la existencia de fenómenos que lo superaban y no lograba entender, pero los incorporaba a su cultura. No los negaba, sí les atribuía el origen que a él le parecía posible. Por ello ponía las causas en entidades extrahumanas. La vivencia mágica fue parte común en la vida de aquellas culturas ya extinguidas. Tal vez, no los comprendieron, pero, con notable lucidez, aceptaron lo que era imposible negar.