El fiscal penal de Rosario de la Frontera, Oscar López Ibarra, había pedido en los alegatos la pena de 30 años, pero finalmente fue condenado por el juez Ramón Haddad, a 25 años de prisión efectiva.

Los delitos que se le imputaron son el de abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo y abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo y la convivencia, en concurso real en perjuicio de su hija y de su nieta.

En la audiencia se pudo conocer que la denuncia fue radicada por la hija del imputado al descubrir que su padre abusaba sexualmente de su hija.

Al ampliar la denuncia, la joven explicó que su padre había abusado sexualmente de ella desde su infancia hasta la adolescencia en forma continuada, aprovechando que su madre había abandonado el hogar.

La joven dijo que no había denunciado antes estos hechos por temor, ya que el hombre la mantenía amenazada y que producto de estos abusos, a los 14 años tuvo una hija.

A partir de este momento se fue de su hogar, formó una familia y los abusos cesaron.

Explicó que descubrió los abusos hacia su hija a partir de cambios en su comportamiento, debido a que la niña se negaba a ir a la casa de s. abuelo, y cuando la venía a buscar, lloraba. Al indagar a la menor, confesó los hechos de cuales era víctima.

 

Fuente: eltribuno.com